La bandera nacional es un tricolor rojo, blanco y verde, de tres franjas en sentido horizontal de la misma anchura.
 
El escudo actual de Hungría es el llamado "pequeño blasón" con corona que consta de un blasón dividido verticalmente en dos. El flanco diestro está cortado en siete franjas color gules y plata. En el flanco siniestro, en el transfondo rojo sobre tres monticulos se encuentra en el medio una corona de oro y sobre ella una cruz patriarcal de plata. Sobre el borde superior del blasón reposa la corona húngara.
 
Superficie: 93.030 km²
Población: 10.044.000 habitantes (proporción de hombres: 47,7 %, proporción de las mujeres: 52,3 %)
Densidad: 108 personas/km²
Esperanza de vida: hombres: 66,1 años, mujeres: 75,2 años
Religión: catolicismo 53,9 %; protestantismo 21,6 %; judaísmo 0,9 %.
Población en edad económicamente activa: 
4.096.200 personas (de edad entre 15 y 74 años)
Tasa de desempleo: 7 % (1999)
Capital: Budapest (1.815.000 habitantes el 1º de enero de 2000)
División administrativa: 19 provincias y la capital
Ciudades principales: Debrecen (205 mil h.), Miskolc (173 mil), Szeged (159 mil), Gyõr (128 mil) y Pécs (158 mil)
Ríos principales: Danubio 417 km, Tisza 597 km (en sus tramos de Hungría)
Lagos principales: Balaton, su superficie es de 598 km²
La superficie del lago Fertõ en Hungría es de 87 km² y la superficie del lago Velence es de 26 km².
Comunicaciones: 7.700 km de vía férrea, de las que un 30 % (2378 km) está electrificado
carreteras: 30.244 kms
Moneda oficial: Forint (= 100 fillér)   
Cambio en septiembre del 2005: 1 euro=248 Forint
Fiestas nacionales: 1.  15 de marzo, aniversario del inicio de la revolución y guerra de independencia de 1848-1849, día del nacimiento de la Hungría parlamentaria moderna.
2.  20 de agosto, fiesta de San Esteban, fundador del Estado (es a la vez fiesta estatal).
3.  23 de octubre, aniversario del inicio de la revolución y lucha de independencia de 1956, y de la proclamación de la República de Hungría en el año 1989.
 
Fuente
KSH (Oficina Central de Estadísticas), Vademécum de Estadísticas, 2000.

Geografía

Hungría se sitúa en la región central de Europa, en la Cuenca de los Cárpatos, rodeada por los Alpes, los Cárpatos y los Alpes Dináricos. Su superficie ocupa el uno por ciento del continente europeo. La decisiva mayoría de la población habla el húngaro, idioma que pertenece a la familia lingüística fino-ugria. La mayor longitud del territorio húngaro de norte a sur es de 268 km. y de este a oeste es de 528 km. El largo total de sus  fronteras es de 2246 km.
El país se ubica en el punto de encuentro de los climas euro-oriental, del oceánico euro-occidental y del subtrópico mediterráneo, de modo que su clima es variable. Según los datos registrados en Budapest, la temperatura media anual es de 12§C. La temperatura media del mes més caluroso (julio) es de 21,7§C y la del mes más frío (enero) es de -1,2. La precipitación media anual es de 561 mm. El promedio anual de horas de sol fluctúa alrededor de las 2000 horas. La velocidad media del viento es de 2,6 m/seg.
Las dos terceras partes del territorio de Hungría es llanura, su altura no alcanza a los 200 metros sobre el nivel del mar. Se distinguen seis grandes regiones geográficas. La llanura (Alföld) ocupa la parte central y oriental del país. La Pequeńa Llanura (Kisalföld) es la "puerta occidental", su región central es un altiplano, sobre el cual el río Danubio ha depositado un gigantesco cono de aluvión. La periferia del sur ha sido destruida por el viento, el agua y la erosión.
En las superficies de los Montes del Transdanubio, la Cordillera Central del Transdanubio, la región Subalpina y la Cadena Montańosa del Norte pueden encontrarse numerosas formaciones geológicas antiguas.
Hungría forma parte de la cuenca danubiana. Los ríos corren desde las montańas circundantes hacia la zona más baja que es la Llanura o, directa o indirectamente desembocan en el Danubio. El Danubio atraviesa Hungría en un tramo de 417 km. (su longitud total es de 1860 km). El otro río importante es el Tisza que pasa por Hungría en un tramo de 598 km. y sus afluentes en la Llanura recuerdan la gigantesca obra de regulación de su caudal durante el siglo pasado.
En Hungría existen unos 1200 lagos naturales y artificiales, entre los cuales el más conocido y más importante indudablemente es el Balaton. El lago se encuentra en el Transdanubio, su longitud es de 77 km. y su anchura es de 14 km. La superficie del agua es aproximadamente de 598 kmý. Su profundidad media es de 3 metros, lo cual demuestra que es un lago poco profundo. A esto se debe que durante el verano se calienta fuertemente (26§C como promedio). El Lago Velence, igualmente ubicado en el Transdanubio, tiene 26 kmý de extensión. La mayor parte del lecho de la zona sur del Lago Fertő, 82 kmý., perteneciente a Hungría y que se encuentra en la frontera occidental del país, está cubierta por juncos.
En Cuanto a las aguas del subsuelo, Hungría es un país muy rico en aguas termales. A profundidades de 1000 a 2000 metros bajo la Llanura se halla una gran reserva de aguas termales con energía geotérmica de gran valor. Las aguas minerales y termales, gracias a la actividad volcánica de tiempos remotos, contienen numerosos tipos de minerales.


Regiones de Hungría

La capital

La capital de Hungría es Budapest que se fundó en 1873 mediante la fusión de las ciudades de Buda, Pest y Obuda. Tiene casi dos millones de habitantes y no sólo es el centro de la administración estatal sino también de la cultura, de las ciencias, de la industria, del comercio y de las comunicaciones.
La capital húngara está ubicada en las dos orillas del río danubio. De sus 23 distritos 16 se encuentran en Pest, 6 en Buda y uno en la isla Csepel, rodeada por el mismo río. Buda es la zona montańosa de la capital y Pest es plana. Casi en el centro de la ciudad, en la orilla derecha del Danubio se alza el monte Gellért de 235 m. de altura, ofreciendo un hermoso panorama sobre Budapest.
Siete puentes carreteros y dos de ferrocarril unen las dos riberas del Danubio junto a Budapest. Estos puentes, destruidos durante la guerra fueron reconstruidos en su forma original, a excepción del puente Isabel (Erzsébet-híd) que ha recibido una arquitectura moderna.
Entre las curiosidades más notables de la capital húngara se encuentra el palacio real y el casco viejo de la ciudad, reconstruidos en su estilo y forma originales. El palacio alberga actualmente la riquísima colección de la Galería Nacional Húngara y la Biblioteca Nacional Széchényi, que es la más grande del país.
Frente al palacio real, en Pest se halla el edificio neogótico del Parlamento. No lejos de allí está la Isla Margarita de 3 km. de largo aproximadamente, con parques, canchas deportivas, piscinas y un hotel curativo, siendo una de las zonas naturales más hermosas de la capital húngara.
La capital alberga asimismo las instituciones científicas y culturales nacionales, como es la Academia de Ciencias de Hungría con sus numerosos institutos de investigación científica. La mayoría decisiva de los estudiantes universitarios del país estudia en las instituciones de educación superior de Budapest.
Desde Budapest parten 9 de las principales líneas ferroviarias y 7 de las 8 carreteras nacionales. Todo ello demuestra que desde principios de este siglo las infraestructuras están concentradas en la capital. También aquí está el centro de navegación, del transporte aéreo y de autobuses. Esta herencia desfavorable se corregirá con la reestructuración de la red de transporte y con la designación de nuevas rutas de las autopistas a construirse. Los problemas del transporte colectivo de Budapest son atenuados por la existencia de tres líneas de metro. Numerosas estaciones ferroviarias han sido modernizadas y enlazadas con las líneas de metro.
Desde el principio la infraestructura y los establecimientos industriales fueron concentrados en la capital y esta situación se agravó aún más por el erróneo concepto político del desarrollo industrial de la postguerra. Si bien en los últimos tiempos las proporciones han mejorado, gracias a la industrialización del campo, aún hoy el 21% de los empleados en la industria vive en la capital.
Debido a que en la capital existen numerosas fuentes termales y medicinales, Budapest se conoce también como la ciudad de los balnearios (sus bańos incluso en la época romana habían sido elogiados). Hoy en día Budapest tiene 80 fuentes termales de 24§ a 78§C. 12 de los 47 bańos de la ciudad son termales o medicinales. Estas aguas medicinales sirven para curar, en primer lugar, enfermedades de los órganos de locomoción, de la articulación, de la circulación sanguínea, así como de enfermedades ginecológicas. Su consumo como bebida puede aliviar diferentes tipos de enfermedades digestivas.
Budapest, gracias a sus valores arquitectónicos y naturales así como a la belleza de su paisaje, ha ganado merecidamente el rango de centro turístico.

La llanura (Alföld)

La planicie ubicada en la región central de la Cuenca de los Cárpatos es la zona continua más grande de Hungría, que ocupa cerca de la mitad del territorio del país. El punto más bajo desde el nivel del mar es de 78 m. y el más alto de 220 m. Esta región está poblada por una 4 millones de personas y su superficie es de 50.8 mil kmý. Entre sus ciudades más importantes se encuentra Debrecen (205.000 hab.) centro económico y cultural del nordeste del país. El centro de la región de Nyírség es Nyíregyháza con 113.000 habitantes. La ciudad de Szeged (159.000 hab.) se encuentra a orillas del río Tisza, siendo el centro de la región sur de la Llanura. La ciudad más grande de la zona entre el Danubio y el Tisza es Kecskemét con 105.000 habitantes.
La Llanura ofrece condiciones favorables, en primer lugar, para la agricultura y la ganadería. La estructura rural que se adaptaba a este sistema de actividades se caracterizaba anteriormente por los caseríos, aldeas y pequeńas ciudades agrícolas apartadas. Sin embargo, esta región no solamente es la más grande sino también la zona agrícola más importante de Hungría. Aquí se produce la mayor cantidad de trigo, maíz, vegetales industriales, verduras, uvas y frutas. Aquí se cría la mayor cantidad de ganado porcino, bovino, vacuno y aves de corral. La crisis económica del último decenio, que primero surgió en forma latente y que luego explotó, conmocionó también a la agricultura, sector de la economía húngara, cuyos resultados anteriormente habían sobrepasado considerablemente a los de los países de Europa del Este. Desde el cambio de sistema político, la estructura de la propiedad de la tierra (caracterizada por el predominio de la propiedad estatal y cooperativista) se encuentra en un proceso de cambio radical.
La planicie de Hortobágy, situada al este de la Llanura (63.600 hab.) es un parque nacional. En el colegio de Debrecen, fundado en los ańos 1500, se encuentra una de las bibliotecas más grandes del país, con muchos tomos que son verdaderas curiosidades.
Hajdúszoboszló es un famoso balneario curativo con una célebre arquitectura. En la famosa plaza de la Basílica de Szeged se celebran las Jornadas Teatrales que se registran también en las agendas culturales internacionales. Kalocsa es un centro original del folklore húngaro de la región limitada por los ríos Tisza y Danubio.
En lo que a la industria se refiere, durante largos ańos la industria alimentaria y ligera fueron las determinantes en la Llanura. Sin embargo, esta situación cambió tras la explotación de los yacimientos de petróleo y gas natural en la región sur de la Llanura y la creación de la industria de maquinarias y química.

Cadena Montańosa del Norte (Északi hegyvidék)

La zona que limita la Llanura por el norte, se encuentra entre las regiones geográficamente más variadas del país. En una superficie de 11,1 mil kmý se van alternando colinas cubiertas de bosques, valles profundos, cuencas extensas y lomas de poca inclinación, cultivadas agrícolamente. Con casi un millón y medio de habitantes ésta es la zona industrial más desarrollada del país.
En la Cadena Montańosa del Norte, precisamente en el Monte Mátra se encuentra la cumbre más elevada del país: el Kékestető de 1014 metros. En esta región, durante el otońo y el invierno el número de horas de sol es superior al de otras zonas húngaras. También sus condiciones naturales son favorables para curar diferentes tipos de enfermedades y para el descanso.
La ciudad más importante de la región de las Montańas del Norte es Miskolc, con 173.000 habitantes, centro de la metalurgia y de la industria de maquinarias de Hungría, así como de enseńanza.
En esta parte del país se encuentra la ciudad de Gyöngyös y su región conocida por sus vinos, así como Eger (58.000 hab.) una excepcional ciudad, rica en monumentos históricos y culturales, también se encuentra Mezőkövesd, un balneario de grandes tradiciones folklóricas y Sárospatak, ciudad famosa por la fortaleza de de Rákóczi, construida en el siglo XI y también por su colegio. En esta región encontramos además Lillafüred, uno de los centros turísticos más hermosos del país, así como la famosa gruta subterránea de estalactitas de Aggtelek-Jósvafő.
Antes del cambio del sistema político, cuando la industria pesada tenía un papel destacado, en esta región trabajaba el 15% de la mano de obra ocupada en la industria. Las intenciones de la política económica coincidían con las condiciones naturales: aquí se encuentra una parte considerable de las reservas minerales y de carbón. El primer alto horno húngaro se contruyó en las cercanías de Miskolc, pero aquí funcionaba también el gran horno de la fundición de Ózd y de Miskolc-Diósgyőr, que en medio de las cambiadas circunstancias de mercado de los ańos 90, está buscando, con graves conmociones, su nuevo lugar y nuevo papel. Pues el colapso del mercado de los antiguos países socialistas ha creado una situación muy grave para la industria pesada húngara, ya que su estructura se había adaptado a las demandas de ese mercado.
En las colinas que constituyen el límite entre el Monte Mátra y la Llanura se encuentra la región vitivinícola de Gyöngyös. Aquí se producen los famosos vinos de Eger, mientras que, un poco más lejos, en los montes volcánicos de Zemplén están los vińedos más viejos y más famosos, cuyo néctar: el vino Tokaj,  fue evocado, dos siglos atrás, por el poeta del himno nacional húngaro.

Transdanubio (Dunántúl)

LLamamos Transdanubio aquélla superficie de 36 mil kmý de Hungría que está limitada por los ríos Danubio, Dráva y por la frontera nacional. Las Montańas Centrales del Transdanubio dividen en dos partes  esta región. Al norte se encuentra la Pequeńa LLanura (Kisalföld), mientras que el triángulo sureste incluye en sí a Mezőföld, Somogy y Hegyhát. De esta región resalta como una isla el monte Mecsek, cerca de la ciudad de Pécs, la más grande del Transdanubio.
El Transdanubio está habitado por el 30% de la población del país (cerca de 3,2 millones de personas). Entre las ciudades más importantes de la zona figura Győr (128.000 hab.) el centro de la Pequeńa Llanura. El centro económico e intelectual de la zona colindante con Austria es Szombathely (82.000 hab.). Al noroeste de esta ciudad, en las estribaciones de los Alpes se halla la ciudad de Sopron (54.000 hab.) muy rica en monumentos arquitectónicos. En dirección contraria, hacia Budapest está Székesfehérvár (105.000 hab.), que en los siglos XI - XII fuera la sede de coronación de los reyes húngaros. Al norte de la región se encuentra Esztergom (28.000 hab.) otra ciudad antigua, centro del catolicismo húngaro y sede del arzobispo-primado de Hungría.
En el costado sur del monte Mecsek, se ubica la ciudad de Pécs (158.000 hab.) que albergó la primera universidad húngara en 1367 y también hoy se conoce como ciudad universitaria. Pero, existe universidad también en Veszprém (63.000 hab.) un centro de educación superior en Keszthely (20.000 hab.), “capital del lago Balaton”, donde en 1797 se inauguró la primera escuela económica, la Georgikon.
Esta región es muy rica en yacimientos minerales. En el monte Bakony hay en el subsuelo lignito, bauxita, manganeso, en el Mecsek carbón y urania y en Zala gas natural y petróleo.
En esta zona se encuentra la única central termonuclear de Hungría, en la ciudad de Paks, junto al río Danubio, la cual produce cerca de la mitad de la energía eléctrica del país.
En  el Transdanubio hay una importante producción de verduras y frutas. La ciudad de Sopron, así como el monte Mecsek y los alrededores del Lago Balaton, son zonas vinícolas famosas, pero también está desarrollada la ganadería y la cría de aves de corral.
Y, además, aquí se encuentra el “mar húngaro”, el Balaton, el mayor lago de agua caliente de Europa Central, con un gran movimiento turístico internacional.

Habitantes

El 96,6% de la población de Hungría tiene el húngaro como idioma materno. (Fuera de las fronteras del país viven cerca de 5 millones de húngaros, la mayoría de ellos en Transilvania, que pertenece a Rumanía). Sobre la base de los datos del censo de 1990 y según las respuestas entregadas, la proporción de las minorías nacionales es relativamente baja, constituyendo el 2,05% de toda la población permanente del país. Entre los más de 3000 poblados existentes en 800 viven personas pertenecientes a alguna minoría nacional. Para las minorías nacionales la constitución húngara asegura plena libertad, igualdad y el derecho al libre uso de su lengua materna.
El húngaro es un pueblo de origen finougrio y hace más de mil ańos vive en la cuenca danubiana, su patria actual. Entre las minorías nacionales, los de habla alemana constituyen el mayor número. Ellos viven principalmente cerca de las fronteras occidentales, en las Montańas Centrales del Transdanubio, en las proximidades de la capital, así como en la región del Mecsek. Los eslavos meridionales (serbios, croatas, eslovenos, sokacos y bunyevac) pueblan el suroeste, los rumanos habitan en el sureste del país y cerca de la capital también.
Según los datos registrados durante el censo de 1990, la población de Hungría es de 10.375.323 (el 1 de enero de 1990). Debido al decrecimiento natural ocurrido en el curso de los últimos cinco ańos, para 1999 la población disminuyó en 283.000 personas.
A base de las estimaciones realizadas por las organizaciones de las minorías étnicas, en la República de Hungría viven unos 200-220 mil alemanes, 110 mil eslovacos, 80 mil croatas, 25 mil rumanos, 5 mil serbios y 5 mil eslovenos. El número de la minoría búlgara es de aproximadamente  2500, el de griegos de 6000, el de armenios de 3000 y el de polacos de 10 a 15 mil.
Según datos recientes, el número de gitanos varía entre los 400 y 600 mil.
En el primer decenio posterior a la segunda guerra mundial en Hungría se produjo un rápido crecimiento demográfico. Luego, la liberalización del aborto trajo como consecuencia la disminución de la natalidad. Este proceso, a fines de la década del 80 desembocó en una crisis demográfica. Desde 1981 la población de Hungría va en decrecimiento y no se puede esperar un cambio radical y próximo en esta tendencia.
La distribución territorial de la población se ha configurado en dependencia de la industrialización y la migración interna que ella conlleva. La densidad poblacional es mayor en las ciudades, así como en la aglomeraciones nacidas alrededor de ellas y en algunas regiones industrializadas.
La composición por edad de la población húngara refleja una situación de estancamiento, más de la mitad de los húngaros es mayor de 35 ańos. El número de personas que pertenece a la generación mayor de 60 ańos es considerable, siendo su proporción mucho más alta que el promedio internacional.
La transformación de la estructura económica, el debilitamiento del carácter agrario provocan rápidos cambios también en las estructuras ocupacionales. Simultáneamente a la disminución de la población agrícola, ha aumentado el número de los ocupados en la industria. En el último decenio y medio una proporción cada vez mayor de trabajadores han pasado a laborar a los sectores de servicios. El necesario cambio de la estructura económica ocurrido en la década del 90 conllevó a un rápido crecimiento del desempleo. Su nivel actual sobrepasa el 10%, que corresponde al promedio europeo.
 
Poblaciones húngaras

En Hungría pueden distinguirse tres tipos principales de poblaciones: caserío, aldea y ciudad. Su formación tiene motivos tanto históricos como geográficos.
En los últimos decenios se ha acelerado el proceso de urbanización. Mientras que en 1949 en las 50 ciudades del país vivía el 37.5% de la población, en 1998 en 218 ciudades el 63% de los húngaros.
El decrecimiento demográfico que dura desde principios de la década de los ochenta tuvo su efecto también sobre la población urbana. Desde 1985 tan sólo en 75 ciudades ha aumentado la población.
Dos quintas partes de la población de Hungría vive en el campo. Antes la tarea de las zonas rurales era producir alimentos y su ubicación respondía a esta necesidad. En la Llanura se formaron aldeas irregulares, donde las calles en forma radial desde el centro conducían hacia los pastizales. En las regiones montańosas, en los valles o a lo largo de la calle principal encontramos las llamadas aldeas con calles. Las aldeas con la forma de un tablero de ajedrez son características de la región sur de la Llanura. A partir del período de formación masiva de las cooperativas agrícolas (1960-1961), el mundo de los caseríos, tan característico en la primera mitad del siglo XX, se redujo a fragmentos.
La parte sur y oriental del Transdanubio está dominada por las aldeas menores. En la Pequeńa Llanura existen poblaciones medianas y en la Llanura aldeas grandes.
Alrededor del Lago Balaton y en el monte Mátra se formaron las llamadas aldeas turísticas, mientras que en los alrededores de las grandes ciudades y, sobre todo, alrededor de Budapest, se encuentran las llamadas aldeas periféricas, o “poblaciones dormitorios”.
 
La tierra y el subsuelo: patrimonio nacional

Más del 66% de la superficie del país se explota agrícolamente. Un 19% está cubierta por bosques. En los últimos decenios, la expansión de las ciudades y las necesidades de la industria y del transporte han reducido en un 10% las tierras disponibles para la explotación agropecuaria.
En los últimos decenios la agricultura húngara ha tenido que recorrer un largo y tortuoso camino, desde la propiedad privada, pasando a través de las cooperativas organizadas forzosamente, hasta llegar a la transformación de las relaciones de propiedad. Posteriormente a la segunda guerra mundial los campesinos pobres recibieron tierra. Entre 1949 y 1963 se realizó, en dos etapas, la colectivización en la agricultura. Como consecuencia de los métodos violentos, de la producción basada en las instrucciones centrales, de la falta de motivación de los agricultores, la producción agropecuaria hasta mediados de los ańos 60 prácticamente no había podido superar el nivel de producción del ańo 1938.Sin embargo, en los siguientes 25 ańos la industria agropecuaria y alimentaria húngaras, especialmente algunas de estas ramas productivas, lograron un alto nivel a escala internacional.
Los procesos de privatización que se llevan a cabo hoy en día han causado una caída transitoria de la producción agrícola, no obstante, el reordenamiento basado en el mercado restablece el deteriorado equilibrio al nivel de la oferta y demanda real.
La distribución de las tierras de cultivo, según sectores de producción, en 1998 fue la siguiente: tierras de arado 50.6%, huertos, frutales, vińedos 3.6%, bosques 19%.
Hungría vigila cuidadosamente que los valores naturales no sean perjudicados ni por el desarrollo técnico ni por la transformación estructural. 177,7 mil hectáreas han sido declaradas Parque Nacional. De esto, 63,6 mil hectáreas pertenecen al Parque Nacional de Hortobágy, 35,8 mil hectáreas al Parque Nacional de Kiskunság, 38,8 mil hectáreas al Parque Nacional de Bükk, 19,7 mil hectáreas al Parque Nacional de Aggtelek y 19,7 mil hectáreas al Parque Nacional de Fertő-Hanság. Al mismo tiempo, 26,2 mil hectáreas han sido calificadas como regiones de protección natural y el territorio total de las denominadas zonas protegidas sobrepasa las 466,6 mil hectáreas. Es decir, en Hungría el total de territorios protegidos ocupa 670,6 mil hectáreas, el 7.6% del territorio del país.

Breve historia

El origen de los húngaros, que se remonta a varios milenios, aún no ha sido esclarecido del todo por la ciencia, no obstante, según una tesis generalmente aceptada, en las distintas épocas supuestamente había relaciones estrechas entre los húngaros y los pueblos finougrios, que habitaban los alrededores de los montes Urales, y luego con los pueblos turcos de Asia Central. En retrospectiva cronológica, la ciencia es capaz de suministrar datos hasta llegar al territorio situado al suroeste de los Urales, hasta la "patria primitiva húngara", situada a las orillas del Volga. Allá (en Bashkir) los húngaros vivieron en la primera mitad del Ier milenio antes de Cristo. Mil ańos después ya los encontramos en las estepas situadas entre los ríos que desembocan en el mar Negro. Como consecuencia de una de las muchas olas migratorias de las tribus asiáticas, partieron desde ahí rumbo a occidente y, atravesando la cordillera de los Cárpatos, en 895-896 se asentaron definitivamente en la Cuenca de los Cárpatos. El líder de la gran empresa, que significó la conquista de la nueva patria, fue Árpád (?-910) a quien los jefes de las siete tribus húngaras eligieron príncipe entre ellos.
Los descendientes de Árpád reconocieron en la nueva patria, que la condición de su supervivencia era asimilar el modelo europeo de vida sedentaria. Esto equivalía principalmente a la adopción del cristianismo y a la estructuración de la organización estatal. El bisnieto de Árpád, Géza († 997) dio los primeros pasos en esa dirección. Su hijo, el rey Esteban I (997-1038), posteriormente canonizado, siguió fielmente el concepto trazado por su padre, y en la Cuenca de los Cárpatos organizó un fuerte estado cristiano de tipo europeo occidental, que todavía en la vida del rey fue lo suficientemente fuerte para oponerse a las tentativas hegemónicas del Imperio Romano Germánico.
La época de los descendientes de (San) Esteban I, los reyes de la Casa de Árpád, se caracterizaba por un desarrollo relativamente equilibrado, solamente interrumpido por un ataque de las huestes tártaras-mongólicas en 1241, que duró poco tiempo, tan sólo un ańo, pero causó enormes dańos, a raíz de los cuales prácticamente hubo que reconstruir el país arrasado. A excepción de este trágico suceso, la Hungría fundada por San Esteban se consideraba una potencia centroeuropea importante, ya en los tiempos de los monarcas de la casa de Árpád (extinguida en 1301), y luego -con fronteras prácticamente inalteradas- bajo el reinado de los reyes de la casa de Anjou.
Carlos I (Anjou) (1307-1342) logró consolidar el país gracias a una buena política tributaria, a la reforma monetaria y a la explotación más eficaz de las ricas minas húngaras. Con el propósito de colaborar económica y políticamente, en 1335 invitó a los reyes de Bohemia y Polonia, y en el llamado "encuentro real de Visegrád", creó la primera alianza centroeuropea. Como resultado de las guerras que libró su hijo, Luis (el Grande) (1342-1382), las fronteras meridionales del país llegaban hasta Bulgaria, los nuevos principados rumanos (Moldavia y Valaquia) prestaron juramento feudal y Venecia cedió Dalmacia a Hungría. La fundación de la primera universidad húngara (Pécs, 1372) da testimonio del auge de la vida cultural de la época.
El rey Luis murió sin sucesor varón. El pretendiente al trono que salió victorioso, Segismundo de Luxemburgo (1387-1437), basándose principalmente en su prestigio internacional, logró poner fin a la anarquía que se había desencadenado, a consecuencia de la lucha por el trono. En 1410 Segismundo fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Como emperador y como rey de Hungría, hizo mucho por restaurar la paz de Europa, sin embargo, demostró ser impotente frente al inminente peligro turco osmanlí, que determinó de manera cada vez más marcada la historia húngara de los tres siglos posteriores.
Las tropas turcas osmanlíes que atacaban desde los Balcanes, cruzaron el mar Mármara y pisaron por primera vez suelo europeo en 1354. Al cabo de algunas décadas sometieron a los pueblos de los Balcanes y avanzaron inconteniblemente hacia el corazón de Europa. El legendario estratega, János Hunyadi (1407-1456), mediante sus campańas victoriosas, postergó durante un siglo la expansión ulterior del Imperio Otomano por Europa. Toda Europa observaba tensa la suerte de su batalla librada en 1456 por Nándorfehérvár (hoy Belgrado), y a raíz de la noticia de su victoria, por todo el continente se celebraron festejos de tedéum.
Su hijo de talento sobresaliente, Matías Hunyadi (Corvino), fue elegido rey por los estamentos de Hungría en 1458, a la edad de quince ańos. Durante su reinado el país vivió su época de mayor esplendor. Creó una fuerte monarquía centralizada, con sólidas rentas, con un cuerpo de funcionarios bien formados, y con un ejército a sueldo fuerte y confiable. El "Matías el justo" de los cuentos populares mantenía una de las cortes renacentistas más lujosas de la Europa de su época en el palacio de Buda y en la pintoresca Visegrád, junto al Danubio. Su biblioteca (donde se guardaban los "Corvinas") era una de las colecciones más importantes de la Europa de aquella época, y en su corte trabajaban artistas y científicos. El objetivo de sus conquistas territoriales (Moravia, Silesia y buena parte de Austria) era crear un fuerte "imperio danubiano", capaz de oponer resistencia al Imperio Otomano.
Matías murió sin heredero legítimo en 1490. Bajo el reinado de los monarcas blandos que le siguieron, se quebrantó la solidez del país y disminuyó su papel internacional. Las guerras internas de la anarquía feudal condujeron a una guerra campesina en 1514. El país se encontraba en un estado total de división y desacuerdo, cuando el Imperio Otomano, en la cúspide de su poder, preparaba una nueva campańa contra Europa, y sus tropas estaban en los confines meridionales del país.
El tan temido acontecimiento, el ataque turco ocurrió en 1526, en la batalla de Mohács. El gigantesco ejército turco, de 70 mil a 80 mil soldados, estaba bajo la dirección personal de Solimán I (el Magnífico). Frente a la superioridad de fuerzas, al cabo de una hora y media, fue derrotada la infantería húngara, pereciendo la flor y nata de la capa dirigente del país y también Luis II (1506-1526), el rey de Hungría.
Tras la fracasada batalla de Mohács, durante 150 ańos el país quedó dividido en tres partes: la zona central, en forma de cuńa, estuvo invadida por los turcos; las provincias occidentales y septentrionales estuvieron dirigidas por los Habsburgo que ocuparon el trono de Hungría; mientras que en la parte oriental del país se formó el Principado de Transilvania.
Se libraban luchas casi constantes por liberar la parte central del país, invadida por los turcos. Esto, más el sistema económico turco basado en la explotación y el hecho de que los turcos se llevaron a la fuerza una considerable parte de la población húngara, como esclavos, tuvo consecuencias trágicas para todo el país. En la Hungría del rey Matías todavía vivían 4 millones de personas, lo mismo que en la Inglaterra de aquellos tiempos. En los dos siglos siguientes la población de Europa aumentó al doble, sin embargo en Hungría, a fines del siglo XVII vivían ya solamente 3 millones de habitantes.
Buscando aliados contra los turcos, los aristócratas húngaros de la parte occidental y septentrional del país eligieron al archiduque austríaco Fernando de Habsburgo I (1503-1564) sucesor del rey muerto en la batalla de Mohács. Desde entonces, durante casi cuatrocientos ańos, la dinastía Habsburgo ocupó el trono de Hungría. Los húngaros y los Habsburgo necesitaban recíprocamente la ayuda del otro en la lucha contra los turcos. Se debió a ello que, aunque el rey desarrollaba su política principalmente de acuerdo con sus propios intereses dinásticos de gran potencia, respetaba la constitución húngara y los seńores húngaros podían dirigir los asuntos internos del país casi de manera independiente.
Transilvania, la parte oriental del país, no fue invadida por los turcos, pero sí debía pagarles tributos considerables. Los príncipes de Transilvania podían gestionar sus asuntos internos con relativa autonomía, mientras que en los asuntos exteriores, se vieron obligados a guardar un equilibrio muy delicado entre las dos grandes potencias, el Imperio Habsburgo y el Imperio Otomano. Los príncipes más destacados de Transilvania, como István Báthori, Gábor Bethlen y los Rákóczi, lucharon hasta el final por la reunificación del país y por expulsar, primero a los turcos y luego -paralelamente al fortalecimiento de su dominio- también a los Habsburgo. Mientras que en Europa se libraban guerras de religión, Transilvania se consideraba la isla de la tolerancia religiosa, donde en 1571, la asamblea nacional promulgó una ley acerca del derecho al ejercicio libre de las religiones católica, reformada (calvinista), evangélica (luterana) y unitaria.
Los húngaros lucharon durante 150 ańos para liberar su país. Sin embargo, el Imperio Otomano aún representaba una fuerza tan grande, que solamente era posible vencerlo por medio de la cooperación europea. Esto se hizo realidad en 1686, cuando las tropas internacionales de la llamada Santa Alianza (el Papa, el Emperador Habsburgo, Polonia y Venecia), dirigidas por el príncipe Eugenio de Saboya, expulsaron a los turcos de todo el territorio de Hungría.
El emperador Habsburgo manejaba los territorios liberados del país como provincias conquistadas, lo cual conllevó a la resistencia de los aristócratas húngaros, provocando conspiraciones y sublevaciones. La más sobresaliente de todas éstas fue la lucha de independencia (1703-1711) encabezada por el príncipe Ferenc Rákóczi II (1676-1735), que a pesar de haber sido aplastada, obligó a los monarcas Habsburgo a respetar, como reyes de Hungría, los derechos tradicionales de los estamentos húngaros.
En el siglo posterior, de acuerdo con el modelo general de desarrollo europeo, el país percibió las influencias intelectuales de la ilustración, lo mismo que las reformas centrales del absolutismo ilustrado (María Teresa /1740-1780/ y José II /1780-1790/), luego, a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, la época del despertar de la conciencia nacional, de las reformas y de las revoluciones burguesas.
La lucha librada por las reformas que abriesen campo al desarrollo burgués estuvo estrechamente ligada al combate sostenido por la independencia nacional, lo que condujo a una revolución en Budapest, el 15 de marzo de 1848. Las dos personalidades históricas más destacadas de la época eran el conde István Széchenyi (1791-1860) y Lajos Kossuth (1802-1894). Széchenyi consideraba posible el progreso incluso dentro del marco del Imperio Habsburgo, e hizo especial hincapié en el desarrollo económico y en la evolución. Obró a favor de dar inicio al desarrollo burgués, no sólo mediante sus libros trascendentales, su actividad organizativa y por medio de su labor de divulgación desempeńada en los círculos de la aristocracia húngara, sino también sacrificando buena parte de su patrimonio privado. Entre otros cosas, fue el fundador de la Academia de Ciencias de Hungría (1825), promotor de la regulación fluvial de los ríos Danubio y Tisza, de la creación de las condiciones de la navegación a vapor y del transporte ferroviario. En comparación con él, Kossuth consideraba más importante la independencia nacional y representaba principios políticos más radicales. Como excelente orador, le dio fuerza a la nación para librar la guerra de independencia que siguió a la pacífica revolución de Pest, cuando el monarca Habsburgo, traicionando los logros revolucionarios anteriormente sancionados, inició el ataque militar contra Hungría. El monarca Habsburgo, Francisco José I (1830-1916), sólo aliándose con el zar ruso pudo ahogar en sangre la heroica guerra de independencia que duró un ańo. El 13 de agosto de 1849 las tropas húngaras depusieron las armas en Világos.
Tras el aplastamiento de la guerra de independencia, siguió la época de la represión, de la opresión burocrática, y luego dos decenios de letargo. A mediados de los ańos 1860, a consecuencia de la situación política europea, la dinastía Habsburgo ya tenía interés en arreglar sus relaciones con la Hungría sometida, que se encerraba en una profunda resistencia pasiva. Por parte húngara dirigió las negociaciones políticas la tercera gran figura del siglo XIX, Ferenc Deák (1803-1876), quien en 1867 logró el llamado „compromiso” entre Francisco José I y Hungría, y con ello se mereció el calificativo de „el sabio de la patria”. Como resultado del compromiso, el Imperio Habsburgo se convirtió en una confederación dualista de Austria y Hungría, la llamada Monarquía Austro-Húngara. El rey sancionó los logros revolucionarios de Hungría de 1848, retornó a la constitucionalidad, el país cobró total soberanía en sus asuntos del interior, se formó un gobierno húngaro independiente, y solamente las carteras a cargo de los asuntos exteriores y los de guerra, así como de las finanzas de los mismos,  quedaron bajo administración común con los austríacos
La historia del casi medio siglo siguiente trajo consigo un florecimiento económico y cultural nunca antes vistos, durante el cual Hungría se convirtió en un país agroindustrial, que disponía de una infraestructura moderna para la época y de una cultura burguesa floreciente.
La primera guerra mundial puso fin a estos "felices ańos de paz", y Hungría, como miembro de la Monarquía, salió derrotada de la contienda. En otońo de 1918, en aquella situación crítica, estalló una revolución burguesa, que proclamó la república. Su presidente, el conde Mihály Károlyi (1875-1955), quien simpatizaba con la Entente, no pudo superar la crítica situación de política interna y tampoco fue capaz de influir sobre la marcha de las negociaciones de paz de manera favorable para el país. Por ello, en 1919 entregó el poder al comunista Béla Kun. La República de los Consejos de Hungría de los comunistas, en sus apenas tres meses de vida, deterioró aún más la situación del país, ya trágica de por sí. Como consecuencia del tratado de paz de Versailles (Trianon), de 1920, dictado por las potencias victoriosas de la Entente, Hungría perdió dos terceras partes de sus territorios antiguos y más de la mitad de su población. A raíz de ello, dejó de existir el unificado sistema económico y cultural milenario del país, al igual que su red de comunicaciones. Más de 3 millones de húngaros corrieron la suerte de vivir en minoría en los ya crecidos  Estados vecinos.
La élite política en el poder entre las dos guerras, encabezada por el gobernador conservador Miklós Horthy (1868-1957), en diez ańos pudo cumplir las tareas derivadas de la derrota en la guerra y de la extraordinaria mutilación del país. Logró consolidar el país, pero no fue capaz de modernizar la estructura social, ni de resolver los asfixiantes problemas sociales. No pudo oponer resistencia a la expansión cada vez más fuerte de la Alemania de Hitler y, a pesar de no ser fascista, en la IIa guerra mundial se puso al lado de Hitler, con la esperanza de que tras la revisión del tratado de paz de Versailles (Trianon), pudiese recobrar algo de sus territorios que le fueron arrebatados después de la primera guerra mundial. La élite conservadora húngara, que desde el comienzo se oponía al nacismo, buscó un acuerdo con las potencias de la Entente. Las intenciones de Hungría de “abandonar” la guerra llegó a conocimiento de los servicios secretos alemanes y,  para evitarlo, el 19 de marzo de 1944 Alemania invadió militarmente el país. Los invasores ayudaron a que un gobierno títere, extremista, nacionalsocialista húngaro subiera al poder. Luego, iniciaron la deportación de los judíos húngaros y las persecuciones de la élite progresista del país. Con el avance del Ejército Rojo, Hungría se transformó en un campo de operaciones bélicas. La conferencia de Yalta de 1945 clasificó el país, convertido en ruinas, como perteneciente a la esfera de intereses soviéticos.
Al contrario de las esperanzas húngaras y de las promesas de las Potencias Aliadas, el país liberado de los alemanes no pudo convertirse en un Estado democrático independiente. Las tropas soviéticas se quedaron en el país. La democracia pluripartidista establecida después de la guerra desapareció paulatinamente por influencia soviética y por la fuerza pusieron en el poder al Partido Comunista, cuyo bando stalinista dirigido por Mátyás Rákosi (1892-1971) introdujo en el ańo 1948 la dictadura de tipo soviético.
Contra la ilegalidad y el terror, el 23 de octubre de 1956 estalló una revolución, que la Unión Soviética sólo pudo derrotar, poniendo en acción sus fuerzas militares, en lucha armada. Tras la cruenta represión, János Kádár -colocado en el poder por la Unión Soviética- y su partido comunista reorganizado, con el fin de consolidar su situación, en los ańos sesenta atenuó la opresión. A través de sus reformas económicas incrementó el nivel de vida, gradualmente hizo posible que los ciudadanos viajaran al extranjero y revitalizó sus relaciones económicas con el Occidente. Todo esto diferenció hasta cierto punto a Hungría de los demás países llamados socialistas de Europa del Este, lo que se refleja en la expresión, de uso generalizado en aquellos tiempos y aplicada en sentido positivo, de que Hungría era "la barraca más alegre".
A mediados de los ańos 1980 se hizo evidente a nivel mundial la crisis del sistema económico llamado socialista. La fermentación social e intelectual fue especialmente fuerte en Hungría, relativamente abierta hacia el Occidente. Por ello, cuando en 1989 los acontecimientos ocurridos en la política mundial permitieron que Hungría recobrase su independencia, la sociedad húngara llegó preparada a las transformaciones y llevó a cabo por la vía pacífica el cambio de su sistema político.
Los distintos grupos de la sociedad, que venían luchando por los cambios y organizando manifestaciones masivas, se convirtieron en partidos políticos. El 23 de octubre de 1989 (aniversario de la revolución de 1956) se proclamó la República de Hungría, lo que expresó de manera simbólica la esencia del cambio de sistema: que el país recuperó su soberanía, que reemplazó la gestión económica centralmente planificada por la economía de mercado y el régimen de la dictadura del estado-partido por la democracia pluripartidista. Tras cuarenta ańos de sistema unipartidista del llamado socialismo, en 1990 tuvieron lugar por primera vez elecciones realmente libres. La Asamblea Nacional formada a raíz de dichas elecciones, creó con su labor legislativa el sistema institucional del Estado democrático de tipo occidental, sobre la base del cual el país nuevamente funciona como un estado de derecho europeo independiente. Entre los partidos políticos que están presentes en el Parlamento hay concenso con respecto a los intereses económicos primordiales y los principales objetivos de política exterior del país. El gobierno de los partidos de centro-derecha, victoriosos en 1990, al igual que la coalición socialista-liberal que gobernó entre 1994 y 1998 y luego la coalición cívica de centro-derecha que la sustituyó después de las elecciones de mayo de 1998, y que gobierna actualmente, consideraban y consideran todos como su tarea principal la integración euroatlántica de plenos derechos de Hungría lo antes posible, así como el desarrollo de sus relaciones con los países vecinos, prestando especial atención a la protección, según las normas europeas, de los derechos de las numerosas minorías húngaras que viven en ellos.
Hungría forma parte de la OTAN desde el 12 de marzo de 1999. Es miembro de la Unión Europea desde el 1 de mayo de 2004.
 
 
Cultura

 
Hungría desarrolló en sus orígenes un arte metalúrgico similar al arte de las estepas*, pero a partir del s. XI se abrió a las influencias occidentales. De época románica se conservan las torres de Pécs y la decoración escultórica de portadas como la de Ják. En estilo gótico destacan la catedral de Kosice, las esculturas de madera policromada de Matheóc y Felsöguz, la estatua ecuestre de bronce de San Jorge esculpida por Jorge y Martín de Kolozsvár y la pintura de Thomas Kolozsvár y del maestro del que sólo se conocen sus iniciales M. S.         El renacimiento tan sólo dejó edificios, como el castillo de Frics, mientras que el barroco alcanzó gran difusión, como lo demuestran en la arquitectura las iglesias de Santa Ana en Pest y de los franciscanos de Egar y el palacio de Gödöllo, en escultura las obras de J. A. Krauss y Hebenstreit y en pintura las de J. Kupeczky, A. Mányoky y Bogdány. En el neoclasicismo sobresalen los arquitectos Mihály Polláck y J. Hild y el escultor I. Ferenczy. De estilo neogótico son el Parlamento de Budapest, de E. Steindl, y la Casa de los Pescadores en Buda, de Schulek. En el s. XIX debemos citar a los pintores Pál Szinyei Merse, C. Ferenczy, L. Paál y M. Munkácsy y ya en el s. XX a los arquitectos B. Latja, B. Árkay y J. Vágó; a los pintores abstractos Barcsay y Korniss; a los surrealistas Bálint, Kondor e Illes; a los escultores Schaár, Varga, Vigh, Kö y Vilt, y a los ceramistas Gorkä y Kovács.
La literatura en lengua húngara comenzó su desarrollo en el s. XVI, en que fue redactada la primera gramática magiar, y alcanzó un gran florecimiento en época barroca gracias a István Gyöngyösi en prosa y Miklós Zrinyi en poesía, pero después decayó debido a la hegemonía cultural de las lenguas francesa y alemana. En el s. XVIII comenzó un periodo de renacimiento nacionalista; los dramaturgos György Bessenyei, József Kármán y Ferenc Kazinczy renovaron la literatura. El movimiento nacionalista llegó a su mayor esplendor en el periodo romántico con el poeta Sándor Petöfi, el novelista József Eötvös y el dramaturgo Zsigmond Czako. La época de dominio austriaco impuso de nuevo la lengua alemana, pero ello provocó un brote más violento de nacionalismo magiar, en el que se significaron el poeta János Arany, los novelistas Maurus Jókai y Zsigmond Kemény y el dramaturgo Imre Madách. A principios del s. XX escribió el gran poeta lírico Endre Ady, de estilo modernista. Tras la Primera Guerra Mundial, la disolución del imperio austrohúngaro significó el retroceso de la influencia cultural germánica, pero tras la Segunda Guerra Mundial la inclusión de Hungría en el bloque soviético favoreció la implantación de un estilo de realismo socialista poco fructífero para las letras. En el s. XX merecen especial mención el premio Nobel Lajos Zilahy, los también novelistas Kálmán Kikszáth y Zsigmond Móricz y el dramaturgo Ferenc Molnár.
La música húngara tuvo su primer gran representante en el romanticismo: Franz Liszt, compositor de rapsodias y creador del poema sinfónico. En el s. XX, dentro del nacionalismo musical, Bela Bartók y Zoltán Kodály recuperaron gran número de temas del folclore magiar.
Hungría ha proporcionado grandes figuras al cine, algunas de las cuales han dirigido sus películas en otros países, como Alexander Korda en el Reino Unido o Michael Curtiz en EE UU. Los más destacados de los que han desarrollado su labor en Hungría son Miklós Jancsó e István Szabó.


Símbolos Nacinales
el Escudo Nacional
 
El escudo es uno de los emblemas más importantes de un país, es el símbolo de su historia. Las alteraciones en el escudo nacional de Hungría reflejan cambios ocurridos en el destino de la nación. 
Los componentes del escudo de la mayoría de las naciones modernas sancionan su pasado histórico. La validez del escudo de una nación no sólo depende de las leyes y decretos que le respalden, sino de su reconocimiento por parte de los ciudadanos del país como símbolo; en su capacidad de identificarse con dicho escudo. Así pues, el escudo no sólo diferencia a un país del otro, sino que presenta una imagen compleja, arraigada en las tradiciones únicas, nacionales e históricas de un país.
La cruz patriarcal es el componente más antiguo del histórico escudo nacional de Hungría, rehabilitado hace poco, en 1990. La cruz patriarcal forma parte del conjunto de símbolos nacionales desde hace ochocientos años, cuando apareció por primera vez en las monedas, a fines del siglo XII, y más tarde ocupó el flanco siniestro del escudo nacional. El color del blasón es gules. Los tres montículos fueron incorporados unos cien años más tarde, debido probablemente a la influencia napolitana de la casa real de la época. Originalmente la cruz patriarcal se apoyaba sobre tres pies, de éstos se formaron los tres montículos que al principio eran incoloros.
En lo que concierne a las franjas del flanco diestro se supone que se incluyeron por influencia española a fines del siglo XII, principios del siglo XIII, por medio de una relación familiar con la dinastía de la época.
La corona húngara también aparece en el escudo nacional desde hace más de seiscientos años.
El centenario escudo histórico húngaro pasó por una serie de cambios. No hay ni un detalle en el escudo húngaro que tras un detenido estudio, no hable sobre las razones históricas, las grandes luchas que produjeron estos cambios. Guerras y paces, luchas internas, revoluciones, cambios de familias reales, caídas de los sistemas en el poder y conmociones históricas han dejado sus huellas en el escudo nacional de cada época.
En el verano de 1990, el Parlamento húngaro decidió rehabilitar el escudo nacional histórico como nuevo emblema del país. Este escudo es el llamado "pequeño blasón" con corona, que consta de un blasón dividido verticalmente en dos. El flanco siniestro está cortado en ocho franjas color gules y plata. En el flanco diestro, en el trasfondo rojo sobre tres montículos, se encuentra, en el medio, una corona de oro y sobre ella una cruz patriarcal de plata. Sobre el borde superior reposa la corona húngara.

La bandera de Hungría
 
La bandera nacional de la República de Hungría consta de tres franjas horizontales de la misma anchura, de color rojo, blanco y verde.
Por primera vez en la historia milenaria de Hungría, durante la Revolución y Guerra de Independencia húngara de 1848-1849 contra los Habsburgo, se proclamó la utilización legal de la bandera roja-blanca-verde. Hasta ese momento histórico la forma y utilización de la bandera se basaba en el derecho consuetudinario.
Según algunas fuentes, la mayoría de las banderas de las tribus Magiares provenientes del Este en el siglo IX exhibían el Turul, el águila mítico. Más tarde, las obras pictóricas representaron a varios reyes húngaros con banderas, portadoras de la cruz patriarcal y franjas rojas y blancas. Esta situación se mantuvo durante siglos, tras la fundación del estado por el rey San Esteban (1001-1038).
La primera aparición simultánea de los colores nacionales de Hungría (rojo-blanco-verde) sobre un cordón de sello se remonta a la época de Matías 11, en 1618. El color verde, probablemente, vino del escudo, para acompañar el rojo y el blanco. El tricolor impulsado por la Revolución Francesa se convirtió en el prototipo de las banderas nacionales.
La generación de la época de Reformas húngaras (años 1830-1840) utilizó de forma consciente las banderas de colores rojo-blanco-verde en sus reuniones políticas.
Entre los primeros logros de la Revolución y Guerra de Independencia de 1848-49 se cuenta la reintegración de los colores nacionales y el escudo histórico del país en sus derechos ancestrales. Según descripciones posteriores, el color rojo simboliza el vigor, el blanco la lealtad y el verde la esperanza. En el período de la Monarquía, la corona fue parte integrante de la bandera nacional húngara.
Después de 1945, el escudo sin corona conocido como escudo "Kossuth"' pasó a ornar la bandera. La Constitución de 1949 desestimando las tradiciones y la continuidad jurídica histórica reemplazó el escudo "Kossuth" por el escudo de la República Popular. Actualmente, desde el cambio de sistema político, con el establecimiento de la República de Hungría, de nuevo el escudo con la corona decora la bandera roja-blanca-verde.

La Corona De Hungría

El rey Esteban, canonizado tras su muerte, organizó la institución del reino en Hungría. En símbolo por su labor desarrollada en la formación del estado y la iglesia, el Papa Silvestre 11 le envió en el año 1 000 la corona real, con la cual Esteban se hizo coronar rey en el primer día del nuevo milenio, cuando toda Europa temblaba por la llegada del Fin del Mundo y el Anticristo.
En esa época la corona recibida del Papa tenía un doble significado. Por una parte, subrayaba el hecho de que el rey de Hungría espiritualmente dependía en forma directa del Papa en Roma y no se transformó en un vasallo del Emperador Germano-Romano. Así pues, simbolizaba hasta cierto punto, la soberanía de la nación. Por otra parte, la corona era el símbolo del poder secular y el Papa al entregársela al rey Esteban le señalaba que propagara las doctrinas de la Iglesia Católica romana en Hungría. Esta corona, reproducida en obras de arte antiguas, en ningún detalle coincide con la corona que conocemos actualmente, la corona original era una banda con piedras preciosas, igual que las coronas que llevaban los demás reyes europeos a principios del milenio.
Es interesante notar que a lo largo de muchos siglos persistió la idea en el reino húngaro de que la corona llamada santa, era la misma otorgada por el Papa para la coronación del fundador del Estado.
¿Qué pasó en realidad con la corona de San Esteban?
De todas las hipótesis expuestas por historiadores, actualmente la teoría más fundamentada parece ser aquella, que sostiene que el emperador germano Enrique III, la tomó como botín y debido a que la soberanía húngara quedó provisoriamente suspendida, devolvió la corona a Roma, desde donde ya no se pueden seguir las huellas de la reliquia. La corona que conocemos hoy en día como Santa Corona, también es una reliquia de la época de San Esteban. Esta corona probablemente está compuesta por la unión de un relicario del cráneo de San Esteban y la parte inferior por la corona griega ofrecida por el emperador bizantino Miguel Ducas alrededor de 1074 al rey húngaro Géza 1. Según una hipótesis, la Santa Corona, símbolo de la monarquía húngara cobró su forma actual en 1166. Es decir, la reliquia más bella de la historia y el símbolo más glorioso de Hungría tiene más de ochocientos años.
A lo largo de los siglos la corona de Hungría pasó por una serie de aventuras increíbles. Es posible que no exista otra obra de arte en el mundo, que debido a las vicisitudes históricas haya sido escondida en tantos países, palacios, castillos, fortalezas y ciudadelas.
Para poseer este tesoro se libraron muchas guerras de sucesión, luchas por el poder y conflictos armados. A veces la corona se perdió en el curso de repatriación desde el extranjero, o simplemente fue apropiada por personalidades históricas, otros la secuestraron para protegerla, fue empeñada y enterrada. Muchas veces la sacaron del país y cada vez se festejó su retorno, su devolución.
Durante la historia tan agitada de este tesoro se formó una institución especial para protegerlo. Los guardianes de la corona fueron escogidos de la alta aristocracia húngara, así como se constituyó un destacamento militar especial con el fin de velar por la seguridad de la corona.
A fines de la Segunda Guerra Mundial, políticos del gobierno de entonces de extrema derecha escaparon a occidente con la corona, donde la reliquia llegó a parar a manos de las fuerzas militares norteamericanas. La corona y varias joyas de la corona fueron custodiadas y en parte restauradas en Estados Unidos hasta 1978, cuando a base de la decisión del entonces Presidente Cárter, el Secretario de Estado Norteamericano Vance devolvió solemnemente las reliquias de la corona al pueblo húngaro. Desde entonces la corona y las joyas de la corona están expuestas al público en el Museo Nacional de Hungría.
 
Como pueden apreciar en la fotografía adjunta, la corona está compuesta de dos partes. Su ensamblaje se remonta, según la opinión de la mayoría de los especialistas, al último cuarto del siglo XII. Sobre una de las placas de esmalte, en la parte inferior de la corona, de origen griego, se lee la siguiente inscripción griega, al lado del busto del rey húngaro: "Géza, rey leal de Turkia (Hungría)". Sobre la cabeza del rey Géza vemos una diadema similar a la parte inferior de esta corona, pero sin ornamentos y los pendientes colgantes. Esta parte de la corona, como ya hemos mencionado, fue un regalo del Emperador bizantino, Miguel Ducas a Géza, quien había contraído nupcias con la hija de un patricio bizantino. La parte superior de la actual corona se asemeja a un relicario de cráneo que se usaban en la Edad Media. En su forma original las figuras de los doce apóstoles decoraban las bandas ensambladas en sentido transversal y las cuatro bandas se juntaron con una placa que llevara Cristo en el trono. Para poder integrar el relicario a la corona hubo que cortar una placa de cada banda, con la imagen de sólo ocho apóstoles.

El Himno Nacional de Hungría
 
El Himno Nacional de Hungría fue escrito por Ferenc Kölcsey (1790-1838), uno de los mayores poetas de la Época de las Reformas y se publicó por primera vez en 1828. La música fue compuesta por el compositor y director de orquesta, Ferenc Erkel (1810-1893) en 1844, como resultado de un concurso público que se organizó para obtener la música del Himno. El Himno de Kölcsey-Erkel se estrenó en 1844, en el teatro Nacional de Budapest. Se convirtió oficialmente en Himno Nacional, tan sólo en 1903.
El Himno tiene ocho estrofas pero en las ceremonias oficiales generalmente se interpreta y canta sólo la primera estrofa.
Bendice al Húngaro, Señor, que la abundancia sea consigo; que halle tu amparo protector cuando se enfrente al enemigo; que deje atrás su adverso hado, y vea su trigo al fin maduro este pueblo que ya ha pagado por su pasado y su futuro.
A los Cárpatos condujiste nuestros ancestros, y, a su luz, horizontes nuevos nos diste en la sangre de Bendeguz. Y donde la corriente pasa del Tisza y del Danubio, has hecho perpetuar a la noble Casa de Árpád, por siempre en nuestro pecho.
Tú convertiste en mar dorado las mieses de nuestra llanura y del Tokaj has destilado la vid en su esencia más pura. Por ti nuestra enseña llameó sobre el turco fortín agreste y a Viena en su empuje arrolló de Matías la negra hueste.
Pero cuando nuestros pecados te hicieron tronar de furor, nos llegó en tus rayos sagrados la pena, el llanto y el dolor. Primero enviamos te plugo, del Mongol los dardos acerbos; después, del turco bajo el yugo, esclavos fuimos más que siervos.
Cuántas veces, sobre el montón de nuestros muertos Insepultos, de Osmán la ciega presunción nos llenó de oprobio e insultos! Y cuántas, desdichada Hungría, tus propios hijos convirtieron en una fúnebre y sombría el mismo seno en que nacieron!
Por más que el fugitivo huyera, la cruel espada hasta él llegó, sin que patria encontrar pudiera en la tierra que lo engendró. En la montaña o en el llano hay en sus labios sólo hiel. A sus pies, de sangre un pantano; un mar de llamas sobre él
Aquí entre estos muros, en donde antes reinaba la alegría, ahora el infortunio se esconde, ayes se escuchan noche y día. La libertad se extingue; muere la patria entre espinas y abrojos. Ahora es su canto un miserere, un río de lágrimas sus ojos.
Piedad del Húngaro, Señor juguete de encontrados vientos. Tíéndele un brazo protector, haz que terminen sus tormentos. Que quede atrás su adverso hado y vea su trigo al fin maduro este pueblo que ya ha pagado por su pasado y su futuro.
Traducido por Éva Tóth y S. Hernández Rivera (1980)
 
Iglesias históricas

En la vida pública y en la política nos encontramos cada vez más frecuentemente con la expresión „iglesia(s) histórica(s)”. Al mismo tiempo, incluso los que utilizan este concepto, no se han preocupado de dar una explicación o de argumentar el uso del término.
La ”iglesia histórica” como tal, pertenece a la terminología política, sin embargo en lo jurídico (ya sea desde el punto de vista del derecho público o del derecho canónico) es igualmente imposible de interpretar, como aplicando las categorías de las ciencias históricas (historia eclesiástica). Las ciencias exactas entienden por carácter histórico que algo -se trate de fenómenos, ideologías o instituciones, y de esta manera, naturalmente también de religiones y de iglesias- se haya creado y haya existido o exista y vaya a existir a lo largo de la historia de la Humanidad, pero como tales, también pueden dejar de existir en el futuro. Si interpretamos de esta forma el carácter histórico, entonces esto es válido para todas las iglesias y confesiones. ¿De acuerdo a qué otros criterios y puntos de vista se podrían establecer las diferencias entre las iglesias y confesiones „históricas” y las demás, si es que en general se puede hacer, teniendo pretensiones científicas?
 
El peso y el papel de las iglesias en la historia de Hungría

1. El primer punto de vista obvio es la duración de su presencia en la historia, o sea, la „edad” de la iglesia en cuestión. De esta manera, evidentemente hay confesiones y religiones cuya historia se remonta a miles de años (en primer lugar, se trata de las grandes religiones mundiales, como son la religión judía, la cristiana, la musulmana y la budista). En comparación con esas, hay otras iglesias y confesiones, cuya historia no tiene más de algunos cientos de años, o menos, sobre todo si su historia se calcula desde el momento de su aparición en este país. La iglesia católica y las iglesias cristianas orientales u ortodoxas corresponden a este criterio, tomando en cuenta sus referencias húngaras, ya que éstas han estado presentes desde el mismo momento de la fundación del Estado. Al lado de éstas, hay pruebas de la presencia de la confesión israelita desde los comienzos hasta nuestros días. Después de éstas, a partir de la centuria de la Reforma, del siglo XVI -o sea, desde hace casi medio milenio-, viven en Hungría las iglesias protestantes, en orden cronológico: la evangélica o luterana, la reformada o calvinista y finalmente la iglesia emparentada con las dos anteriores, la unitaria. Luego, desde mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX, aparecieron en grandes cantidades las confesiones e iglesias más nuevas, principalmente de carácter cristiano, que hoy en día suelen llamarse „iglesias menores”, antes se conocían por el nombre de iglesias libres, o de manera aún más generalizada, se les llamaba sectas. A mediados del presente siglo, es más, desde el cambio de sistema político ocurrido en Hungría, surgieron en el país religiones, confesiones e „iglesias registradas” bastante extrañas, hasta ahora totalmente desconocidas en Hungría.
2.  El segundo criterio que se presta puede ser la dimensión de la iglesia o confesión en cuestión, el número de sus creyentes, de sus instituciones y sacerdotes. La mayoría de la sociedad se encuentra con estos últimos, que son los que aparecen en la vida pública, en el curso de la distribución de las tareas públicas. Sin embargo, este criterio solamente se puede hacer prevalecer de manera histórica, ya que sus respectivas cantidades porcentuales fueron modificándose considerablemente de una época a la otra, y también como consecuencia de los cambios que sufrió el territorio del país. Hasta la decadencia del estado húngaro medieval -o sea, hasta la derrota sufrida frente a los turcos en la batalla de Mohács en 1526-, la cristiandad romana o latina era prácticamente exclusiva en el Reino de Hungría. Después de Mohács, el país quedó dividido en tres partes: la Hungría real en manos de la católica Casa de Habsburgo; el Principado de Transilvania, que formalmente era vasallo de los turcos, pero en lo fundamental era independiente, y finalmente; el territorio ocupado por los turcos.
A raíz de la Reforma, la abrumadora mayoría de la población del país primero se hizo luterana, luego calvinista. Durante la Contrarreforma y después de 1699, año de la expulsión de los turcos, en la Hungría real se restableció la mayoría absoluta del catolicismo, pero nunca con carácter exclusivo. No obstante, la iglesia católica romana fue y siguió siendo la iglesia del Estado.
Por otro lado, en el Principado de Transilvania tuvo lugar un desarrollo completamente distinto. De acuerdo a la libertad de culto -primera en toda Europa- estipulada en la Dieta de Torda, en el año 1557, las cuatro „recepta religio” (las religiones reformada, evangélica, unitaria y católica) coexistieron libremente, gozando de iguales derechos, mientras que la religión ortodoxa u ortodoxa griega de los rumanos, de población siempre en aumento, seguía siendo tan sólo tolerada.
La integridad territorial y política de Hungría se restableció después de la guerra de independencia de 1848-1849, a raíz del compromiso austro-húngaro concluído en 1867. La Monarquía Austro-Húngara, establecida de esta forma, era un Estado dualista compuesto de dos países copartícipes: el Imperio Austríaco y el Reino de Hungría, con un monarca común que gobernaba a ambos. Según los datos del censo del año 1900, en el Reino de Hungría el 60 por ciento de la población era católica de liturgia latina, griega y armenia, el 14,5 por ciento era reformado, el 7,5 por ciento evangélica, el 5 por ciento israelita y el 13 por ciento ortodoxo u ortodoxo griego. La proporción de los unitarios no alcanzaba ni el medio por ciento.
A consecuencia del tratado de paz (París-Trianon) firmado en 1920 entre las potencias de la Entente, victoriosas en la primera guerra mundial (1914-1918), y la Hungría derrotada, el país sólo pudo conservar una cuarta parte de su territorio y una tercera parte de su población. Según los datos del censo de 1920, en la Hungría posterior a Trianon, el 66 por ciento de la población era católica, el 21 por ciento reformada, el 6 por ciento evangélica y otro 6 por ciento de culto israelita. La población ortodoxa u ortodoxa griega se redujo a un 0,6 por ciento y la proporción de los unitarios también llegó a ser insignificante.
Esta tendencia siguió fortaleciéndose después de 1945. Antes de la separación jurídica del Estado y las iglesias, y de declararse la religión un asunto privado (20 de agosto de 1949), en el censo realizado a partir del 1º de enero de 1949, se registró por última vez en Hungría a qué confesiones pertenecía la población. Según los resultados del mismo, era católico el 70,5 por ciento, reformado el 22 por ciento, evangélico el 5,2 por ciento, ortodoxo el 0,4 por ciento, israelita el 1,5 por ciento y unitario el 0,1 por ciento. De las llamadas iglesias menores, era bautista el 0,2 por ciento (18.874 personas), mientras que todo el resto no representaba más del 0,1 %. Desde entonces, más bien se dispone de sólo datos estimativos acerca de la distribución de la población según religiones. De acuerdo con una estadística del año 1988 -en la cual los datos referentes a los católicos fueron resumidos a base de los registros de bautismo-, la situación era la siguiente: el 66,2 por ciento era católico, el 17,9 por ciento reformado, el 4 por ciento evangélico y un 2,4 por ciento profesaba otras religiones. No pertenecía a ninguna confesión el 9,5 %.
3. Como tercer criterio, se puede sopesar el papel, el rol asumido   históricamente por las iglesias y confesiones en el presente, en la vida de la sociedad húngara, en la formación del destino de la nación, en la configuración de su calidad de vida, en la elevación de su cultura y en la determinación de su moral. Este rol, sin duda alguna, queda definido por los dos criterios antes enunciados (pasado y dimensiones), sin embargo, aún así se observan algunas diferencias entre los distintos papeles que asumen las iglesias y confesiones en cuestión. Las mencionadas diferencias se deben en parte a la distribución nacional y de nacionalidades de las mismas, y en parte a la estructura social de sus fieles. Algunas iglesias y confesiones fueron (y han seguido siendo) iglesias nacionales propiamente dichas, mientras que otras son heterogéneas desde el punto de vista de las nacionalidades, o justamente tienen un carácter supranacional. Pero, también es cierto en sentido inverso: algunos de los pueblos que vivían aquí eran homogéneos en cuanto a su religión, y otros estaban divididos por confesiones. (Mencionemos aquí solamente los ejemplos más claros: la iglesia reformada y la unitaria son iglesias expresamente de nacionalidad húngara, mientras que los ortodoxos son serbios y rumanos.) Al mismo tiempo, los fieles de la iglesia católica, como iglesia universal, en su mayoría son húngaros, pero al lado de ellos también están ahí los alemanes (suabos), los eslovacos, los croatas, los rutenos y en parte los rumanos. Si nos fijamos en la distribución de las nacionalidades según sus confesiones, veremos que los serbios son ortodoxos, los croatas católicos y los rutenos ortodoxos griegos. La nación mayoritaria, la húngara, es la más dividida en este campo: profesa las confesiones católica, reformada, evangélica, unitaria e israelita. Como consecuencia del tratado de paz de Trianon, que puso fin a la primera guerra mundial, se transformó considerablemente no sólo la composición de nacionalidades de la población del país, sino también su distribución por confesiones.
 
Iglesia del Estado y confesiones admitidas
 
Es mucho más difícil reconstruir la estructura social de los fieles de las distintas iglesias, y además no es tan característico como los criterios anteriormente mencionados. A este respecto más bien podemos referirnos a tendencias: la mayoría abrumadora de la aristocracia terrateniente era húngara y católica, lo mismo que el proletariado agrícola y el campesinado pobre. En las filas de la gran burguesía y en las profesiones liberales está excesivamente representada la confesión israelita, mientras que en las clases medias, entre los empleados públicos llama la atención la alta proporción de los protestantes. Los índices culturales y de formación escolar de ciertas confesiones e iglesias -la israelita, la unitaria y la evangélica- superan su proporción porcentual.
Frente a las reflexiones arriba presentadas e indudablemente importantes, el criterio de „iglesia histórica” en lo fundamental lo determina el status jurídico anterior a 1947 de las iglesias y confesiones, el que realmente se formó a lo largo de la historia. En la era burguesa -mejor dicho, a raíz de la legislación liberal de fines del siglo XIX- en Hungría se creó el sistema trifásico coordinado de las confesiones, cuestión sin precedentes en toda Europa. La coordinación se hizo prevalecer tanto en las relaciones entre las distintas confesiones, como entre éstas y el Estado. De ellas, pueden considerarse clasificadas en la categoría de iglesias históricas las que legalmente obtuvieron el status jurídico de confesión admitida. El status de confesión admitida requiere una explicación, ya que tampoco tiene precedentes en la práctica constitucional europea. La fuente de la misma es la legislación del Principado de Transilvania, la Dieta de Torda (1557), en la cual, además de la religión católica, que hasta ese entonces figuraba como religión estatal, también se reconoció la religión luterana. (En 1564 el calvinismo y en 1586 la unitaria llegaron a ser religiones reconocidas en Transilvania). La Dieta de Torda declaró que „cada cual debe vivir en la fe que quiera”, sin que las nuevas confesiones incomoden a las más antiguas en su religión. Las „recepta religio” (religiones admitidas) gozaban de plena libertad de culto, de derechos de autogobierno y podían exigir ayuda del Estado.
¿Cómo se configuró en Hungría, en el siglo XIX-XX, el sistema de relaciones entre las iglesias y confesiones y el Estado, y cómo evolucionó la regulación jurídica de dichas relaciones?
En la era burguesa, las relaciones jurídicas del Estado y las iglesias por lo general tienen tres tipos. Podemos considerar como „forma básica” el carácter de iglesia estatal, cuando el Estado y una iglesia se fusionan de manera orgánica, desde muchos aspectos incluso son idénticos el uno con la otra (por ejemplo el cesaropapismo, la pravoslavia o el anglicanismo). El concepto de iglesia de Estado significaba que únicamente los fieles pertenecientes a la iglesia en cuestión eran ciudadanos de plenos derechos, mientras que los creyentes de otra confesión no sólo tenían limitada su libertad de culto, sino también sus derechos políticos. El siglo de las luces, las revoluciones burguesas y los estados de derecho cívicos trajeron consigo la superación parcial o total de esta situación, y se esforzaban por hacer realidad la separación de Estado e iglesias. Se tiene conocimiento de dos tipos de separación consecuente. El primer tipo es el norteamericano, donde, al formarse los Estados Unidos y al redactarse su constitución, no existía una iglesia del Estado. El otro tipo es la separación continental, cuya versión francesa fue la más consecuente de todas y se nutría de motivos claramente anticlericales. Su objetivo no era únicamente la separación total del Estado y las iglesias -sobre todo la iglesia católica-, sino también la eliminación, lo más ampliamente posible, de las posiciones de la iglesia en la política, en la vida pública, en la economía y luego en la enseñanza. Este ejemplo fue seguido por la separación llevada a cabo en los países socialistas, comenzando por la Unión Soviética, la cual no obstante, perspectivamente ya estaba dirigida a eliminar las iglesias y  la religión.
El tercer tipo del sistema de relaciones se denomina coordinación entre Estado e iglesias, así como entre las distintas confesiones. Según esta forma, el Estado y las iglesias funcionan independientemente el uno de las otras, incluso sin una separación jurídica, reconociéndose mutuamente que uno y otras están motivados por sus „objetivos propios” y que cada cual es „perfecto” en su propio ámbito, pero cuidan la posibilidad y la necesidad de hacer prevalecer los intereses mutuos en aras del bien común. En el caso de la iglesia católica, el medio diplomático (de derecho internacional) de esta coordinación es el concordato, que la Santa Sede Apostólica concluye con los que ejercen el poder en el país dado, con el fin de regular las relaciones entre la iglesia católica que vive en el territorio del país y el Estado.
En el Reino de Hungría se formó este tercer tipo de las relaciones entre el Estado y las confesiones, y se mantuvo en vigor hasta 1947. Se estableció el sistema trifásico coordinado de las confesiones, cuyas bases jurídicas las sentaron las leyes de política eclesiástica No. 1848:XX y las de los años 1894/95.
Debemos mencionar como punto de partida el decreto de tolerancia del año 1781 de José II, emperador austríaco y rey de Hungría, quien reinó en el espíritu del absolutismo ilustrado; dicho documento no alteró el status jurídico de las iglesias (por tanto, la iglesia católica siguió siendo la iglesia de Estado), pero significó igualdad en cuanto a derechos políticos para los que pertenecían a las iglesias cristianas históricas. Con un decreto posterior dio pasos hacia la igualdad jurídica de los ciudadanos de confesión israelita.
Bajo el reinado de Leopoldo II, la dieta del año 1790/91 creó aquellas leyes fundamentales que prácticamente codificaron la situación de las iglesias hasta 1848. La Ley 1791:26 garantizó la libertad de culto de los protestantes (reformados y evangélicos), haciendo de ellas confesiones admitidas. La ley 1791:27 concedió este mismo status a la confesión ortodoxa, así como se reforzaron los derechos de que gozaban hasta entonces los judíos. En el medio siglo posterior el monarca hizo prevalecer consecuentemente sus derechos de supremo patronato real en la relación con la iglesia católica, casi separándola de Roma. La iglesia católica conservó su situación dominante, aunque fue derogado su status de iglesia estatal. El monarca ejerció derecho de supervisión sobre las iglesias protestantes y la confesión ortodoxa. Esto significaba que, mientras el rey, en su calidad de supremo patrono, nombraba a los máximos dignatarios católicos, en el caso de estos últimos, reforzaba en sus cargos a los dignatarios eclesiásticos elegidos. A pesar de todo ello, los protestantes sufrieron discriminación y perjuicios en numerosos terrenos; en las dietas de la reforma del siglo XIX libraron una batalla -bastante infructuosa- para abolir dichas desventajas. La ley 1840:29 trajo consigo cambios sustanciales, puesto que, con la excepción de las ciudades mineras, permitió a los judíos tener residencia, fundar fábricas e iniciar actividad empresarial en las ciudades. Con ello se inició su mudanza a las ciudades y, a pesar de su limitada discriminación política y de su discriminación religiosa desventajosa, con la ayuda de su capital móvil llegaron a ser importantes factores de las transformaciones burguesas.
 
Leyes sancionadoras-premiadoras

 
La revolución burguesa del año 1848 provocó un cambio cualitativo en las relaciones del Estado y las iglesias. La regulación de espíritu liberal en el marco del Estado cívico permitió la ampliación considerable de la libertad de culto y de  la igualdad de derecho entre las confesiones. Por ejemplo, el artículo III del código de abril establecía que el nombramiento de arzobispos, obispos, prepósitos y abades era competencia del rey, y debía refrendarlo el ministro húngaro responsable (el ministro de culto). La ley XIII versaba acerca de la abolición del diezmo eclesiástico, ya que el „brazo eclesiástico” hizo un sacrificio renunciando al diezmo sacerdotal. Por lo tanto, en el futuro es la responsabilidad del Estado hacerse cargo „dignamente” del sacerdocio pastoral (lo que se hará realidad a través del sueldo mensual pagado por el presupuesto del Estado, llamado congrua).
La ley 1848:XX se dedicó concretamente a temas religiosos. Declaró admitida en la Hungría real a la religión unitaria también. Estableció entre las confesiones legalmente admitidas (católica, evangélica, reformada, ortodoxa y unitaria) una igualdad y reciprocidad perfectas, sin ningún tipo de diferencia. Esto quiere decir que se hizo „libre” el traspaso entre estas confesiones, sus fieles eran iguales en cuanto a derechos civiles y políticos. El Estado debía hacerse cargo de las necesidades eclesiásticas y escolares de las confesiones admitidas, lo cual hubiera significado el lado material de la igualación. No obstante, esto no se llevó a la práctica, ya que no fueron secularizados los feudos de la iglesia católica (solamente perdió las parcelas de los siervos), de manera que no se justificaba su mantenimiento por parte del Estado.
Sin duda alguna, la revolución de 1848 sentó las bases de las condiciones burguesas en cuanto al sistema de relaciones entre Estado e iglesias. Esto no pudo alterarse de manera sustancial ni siquiera en la época del neoabsolutismo (1849-1867), posterior a la derrota de la revolución. El emperador hizo intentos para eliminar la autonomía de las iglesias protestantes e integrarlas al imperio (Patente Protestante, 1859) y para limitar la independencia de la iglesia católica por medio de un concordato (1855). Al mismo tiempo, „premió” a las nacionalidades y a sus respectivas que se opusieron a la lucha de independencia húngara, de esta manera promulgó, a través de decretos y patentes imperiales, una considerable autonomía para la iglesia ortodoxa serbia y rumana, la independencia de la iglesia croata (arzobispado de Zagreb) y la instauración de la metrópoli griega ortodoxa rumana de Transilvania. (Estos decretos imperiales luego fueron reconocidos y puestos en vigor por la asamblea nacional húngara en los años posteriores al compromiso de 1867, que restableció las condiciones constitucionales.)
Paralelamente al desarrollo capitalista relativamente rápido y al fortalecimiento de la sociedad burguesa, surgieron numerosas reglas jurídicas que regularon a un nivel europeo la relación del Estado y las iglesias, de acuerdo con los requisitos de la era moderna. Ya la ley 1867:27 garantizaba la plena igualdad civil y política de los ciudadanos de religión israelita, con lo cual desaparecieron los obstáculos de su adaptación en la sociedad.
En las luchas de política eclesiástica de fin de siglo, finalmente prevalecieron las aspiraciones liberales, por medio de las leyes modernas que se aprobaron, las cuales casi no tenían precedentes en toda Europa. Se promulgó la ley sobre el matrimonio civil obligatorio, la inscripción en el registro civil, la religión del hijo procedente de un matrimonio mixto y sobre la recepción de la confesión israelita. En cuanto a la relación Estado-iglesia y a la libertad de culto y de conciencia, tuvo una importancia histórica -cuyo efecto se aprecia aún en nuestros días- la ley 1895:43 sobre el ejercicio libre de la religión, cuya espiritualidad está reflejada en la ley aún vigente, No. 1990:IV, que versa sobre este tema y sobre las iglesias. Según el legislador de finales del siglo pasado: „cada cual podrá profesar y seguir cualquier fe o religión, y dentro del marco y los límites de las leyes del país y de los requisitos de la moral pública, podrá expresarla exteriormente y ejercerla. No se ha de impedir a nadie que realice las ceremonias religiosas que no vayan en contra de las leyes o de la moral pública, ni se le podrá obligar a cumplir ningún acto religioso que no coincida con su fe.” El segundo párrafo de la moderna ley que codificaba la libertad de culto establecía que la capacidad para ejercer los derechos civiles y políticos es completamente independiente de la fe que cada uno profese. Al servicio de la igualdad ante el Estado y de la igualdad de derechos de los ciudadanos estaba el tercer párrafo, que decía: „la fe religiosa o las reglas eclesiásticas no eximen a nadie del cumplimiento de cualquier obligación basada en las leyes”. Además de ello, el párrafo 5. de la ley permitía incluso estar fuera de toda confesión.
 
Lazos estrechos entre el trono y el altar
 
Desde el punto de vista del derecho público, las confesiones se clasificaban en tres categorías. Pertenecían al primer grupo las confesiones admitidas: la católica romana de liturgia latina, griega y armenia, la reformada, la evangélica, la unitaria, la ortodoxa (ortodoxa griega) y la israelita. Estas conservaron los privilegios y prerrogativas alcanzados hasta entonces, a la vez que redujeron la posición dominante de la religión católica. Eran totalmente iguales las unas frente a las otras, y no sólo podían funcionar libremente, sino que incluso recibían ayuda estatal para su funcionamiento: sus pastores cobraban congrua, sus catequistas recibían sueldo estatal y sus escuelas percibían subvención presupuestaria. Todos sus prelados o algunos de ellos eran miembros de la cámara alta (con la excepción de la confesión israelita, donde no existía tal „status”). Pertenecían a la segunda categoría las confesiones reconocidas, la confesión bautista y la religión islámica. Estas también gozaban de plena libertad, podían funcionar libremente dentro del marco de la ley, pero no podían solicitar apoyo estatal de oficio. Para obtener el status legalmente reconocido, se requería tener al menos una comunidad religiosa funcionando y debían presentar ante el Ministerio de Culto y Educación los estatutos referentes a su vida religiosa y a su funcionamiento. Finalmente, pertenecían a la tercera categoría las confesiones no reconocidas o toleradas, que el lenguaje coloquial de la época llamaba sectas. Estas también podían funcionar, pero solamente según las reglas del derecho de asociación y de reunión, o sea, prácticamente estaban sujetas al control policíaco y de la gendarmería. El poder perseguía solamente a aquéllas, cuyos principios religiosos iban en contra de la ley, principalmente por negarse a tocar las armas (servicio militar obligatorio) y a prestar juramento.
Esta estructura, tendiente a la separación, tampoco sufrió cambios importantes en el sentido jurídico en la era de Horthy, entre 1919 y 1945. Sin embargo, en la política eclesiástica práctica, así como en la relación Estado-iglesia, es muy llamativo que el Estado liberal de antes fue reemplazado por un régimen fundamentalmente conservador-autocrático, que se identificaba como cristiano-nacional, en el cual se incrementó el papel de las iglesias cristianas históricas, principalmente el de la católica, los lazos del „trono y el altar” se hicieron muy estrechos otra vez. Al mismo tiempo, se deterioró la relación entre el poder y la confesión israelita y las otras confesiones no admitidas. En el primer caso, esto ocurrió debido a la ley „numerus clausus” de 1920 y a las „leyes judías” posteriores a 1938, mientras que en el caso de las demás confesiones la razón fue el control más estricto por parte de las autoridades, y en muchos casos ocurrieron incluso vejámenes. Jurídicamente hablando, se llegó a la conclusión de retirar el status de admitida de la confesión israelita por medio de la ley 1942:VIII, relegándola a la categoría de reconocida.
 
Las iglesias y la conservación de la identidad húngara
 
La religión, la pertenencia a la iglesia nacional desempeñó un papel determinante en que las minorías nacionales que vivían en Hungría antes de 1918 se convirtieran en nación. Si una minoría étnica que hablaba el mismo idioma, también pertenecía a la misma comunidad religiosa-eclesiástica, ambas cosas se reforzaban mutuamente. De manera que su intelectualidad eclesiástica jugó el principal papel en la conservación de su cultura nacional, de su lengua materna, en el desarrollo de su conciencia e identidad nacional. Podríamos decir que estos pueblos se convirtieron en nación dentro del marco de la iglesia.
A raíz del tratado de paz de Trianon, con la excepción de los alemanes, en Hungría apenas quedaron nacionalidades. La población del país se hizo húngara, homogénea, pero al mismo tiempo una tercera parte de la población de habla húngara del Reino de Hungría, despedazado por el tratado de paz, unos 3,5 millones de personas quedaron bajo soberanías extranjeras. De esta manera, los húngaros en Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia vivieron y siguen viviendo en condiciones de minoría nacional. Sus iglesias se convirtieron y siguen siendo los principales instrumentos de su conservación, de asegurar sus derechos de minorías y de mantener su identidad nacional, tal como ocurrió un siglo antes con los pueblos no húngaros de Hungría. Los fieles hungaroparlantes de las iglesias católica, reformada, evangélica y unitaria, que en muchas partes viven en bloques homogéneos, aferrándose a sus sacerdotes y pastores, a su fe y a su cultura nacional, fueron capaces de oponer resistencia frente al poder estatal que aspiraba a asimilarlos (o a ahuyentarlos). En los templos se podía y se puede orar, cantar en húngaro, escuchar predicaciones, sermones y homilías en húngaro. La autonomía, el autogobierno de las mencionadas iglesias, existente en mayor o menor medida, también ha podido ofrecer refugio a la minoría oprimida. Durante largas décadas, la Biblia de idioma húngaro era la única literatura disponible en su lengua materna. Sus sacerdotes, pastores y obispos no sólo fueron perseguidos por su fe, sino también por ser húngaros.
La época posterior a 1945, puede dividirse en varias etapas desde el punto de vista de la política eclesiástica. Viéndolo sobre la base del derecho público, sin duda alguna la primera etapa fue la que transcurrió de 1945 a 1949 y que culminó con la separación de derecho constitucional. En las décadas desde 1949 hasta 1990, la situación de las iglesias se caracterizó, además de la separación jurídica, primero por una subordinación total, luego por una subordinación parcial al Estado. Después del cambio de sistema político, a partir de 1990, mientras se mantenía la separación, entre el Estado y las iglesias se establecieron relaciones normales, correspondientes al sistema de valores y al sistema jurídico de la democracia cívica.
Los períodos transcurridos hasta 1990 tenían la característica general de que no coincidía lo estipulado por las leyes y demás normas jurídicas con la práctica política, totalmente distinta. Frente a la múltiple ”codificación” de la libertad de culto y de conciencia y de la libertad de funcionamiento de las iglesias, se procedió a la subyugación estatal de las iglesias, que iba mucho más allá de la separación radical. No cabe duda que, mediante la aprobación de la ley 1947:XXIII, se eliminaron los privilegios de que gozaban hasta entonces las confesiones admitidas, ni  que el criterio único del reconocimiento por parte del Estado sustituyó la coordinación (o sea, hubo confesiones reconocidas y no reconocidas), pero con ello se inició un perfeccionamiento tal de la separación, que a su vez también eliminó la autonomía hasta entonces existente de las iglesias.
La constitución de 1949 declaró formalmente la separación del Estado y las iglesias. Pero antes de ello, en el otoño de 1948 ya se habían concluído ”convenios” con las iglesias protestantes y con los judíos acerca de la nueva regulación de las relaciones entre el Estado y la iglesia en cuestión. A la iglesia católica solamente pudieron forzarla a firmar tal convenio (que no tenía sentido alguno desde el punto de vista del derecho canónico) a fines de 1950, habiendo encarcelado a algunas sus dignidades (en primer lugar al cardenal József Mindszenty) y retirando el permiso de funcionamiento de las órdenes monásticas. La Oficina Estatal de Asuntos Eclesiásticos establecido por la ley 1951:I fue el organismo ejecutivo de administración pública de la política de iglesias de la dictadura del Estado-partido.
Muchas de las reglas jurídicas de la „era socialista” posterior -y sobre todo los decretos con fuerza de ley- tenían por objetivo no sólo despojar a las iglesias de su papel desempeñado en la vida pública, sino, inmiscuyéndose profundamente en su organización y funcionamiento, asegurar que hicieran prevalecer y  sirvieran a los intereses del poder. Esta situación no cambió, tan sólo se atenuó ligeramente tras el acuerdo parcial firmado en 1964 con la Santa Sede Apostólica. La política eclesiástica del período de la llamada dictadura blanda no modificó la esencia, solamente cambió de táctica: no previó la eliminación-desaparición de las iglesias y de la religión dentro de un plazo de una década o dos, sino que quiso lograr esta meta de forma perspectiva, colocándola en un contexto „histórico”.
El cambio de sistema político de 1989-1990 fue muy significativo en la política eclesiástica. Es este terreno se avanzó de la manera más rápida y más consecuente al desmantelar las barreras hasta entonces existentes y al establecer condiciones jurídicas democráticas (más tarde causaron problemas las consecuencias materiales de la prisa que se corrió). Ni siquiera taxativamente queremos enumerar las medidas tomadas, mencionamos solamente la renuncia al monopolio escolar estatal, la derogación de los convenios de 1948-1950, la eliminación del movimiento de paz sacerdotal, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, el cese sin sucesor legal de la Oficina Estatal de Asuntos Eclesiásticos, etc. Sentó las bases jurídicas de todo ello la ley 1990:IV sobre la libertad de conciencia y de culto y sobre las iglesias. Forma parte orgánica de la libertad de funcionamiento de las iglesias el otorgamiento de las condiciones materiales de dicho funcionamiento. Sirvió de base para ello la ley 1991:XXXII sobre la devolución de cierta esfera de los inmuebles de las iglesias.
La visita a Hungría del Papa Juan Pablo II en agosto de 1991 constituyó un hito en la „normalización” de las relaciones. En la última década se avanzó mucho en este terreno, sin embargo en varios asuntos hubo divergencias de criterios en la opinión pública política (los partidos). Un ejemplo de ello fue el convenio concluído en 1997 entre la República de Hungría y la Santa Sede Apostólica y luego la enmienda de todo un paquete de leyes. No obstante, el sistema de relaciones entre el estado y las iglesias no puede ser objeto de luchas políticas cotidianas, ya que aquí se trata de una regulación que afecta los derechos humanos y las libertades fundamentales de la mayoría de los ciudadanos.
En el marco de la democracia cívica, las leyes y demás normas jurídicas constituyen la base de la política eclesiástica. Por lo tanto, parece ser que tarde o temprano habrá que hacer, en armonía con la constitución, un intento por codificar el concepto de „iglesia histórica”, que tanto se aplica en la fraseología política.

 
Minorías Nacionales y étnicas

Desde la fundación del Estado, en el territorio de Hungría han convivido y siguen conviviendo varias comunidades nacionales. La composición étnico-lingüística que caracterizaba al país en la era moderna, se configuró en el transcurso de las migraciones masivas espontáneas y los asentamientos organizados de colonos de los siglos XVII y XVIII, principalmente después del exterminio y reestructuración de la población, producidos en el período de la dominación turca. Con la excepción de la población autóctona eslovena de la zona fronteriza occidental, las demás minorías de Hungría llegaron al territorio actual del país en las centurias indicadas. A finales del siglo XIX, en los territorios de la Hungría de ese entonces, las nacionalidades no húngaras constituían más del 50 % de la totalidad de la población. A raíz de las alteraciones de las fronteras, posteriores a la Iª guerra mundial, esta proporción se modificó sustancialmente. Aproximadamente el 33 % de los húngaros, habitantes de la Cuenca de los Cárpatos (3,3 millones de personas) quedaron fuera de las fronteras del país, a la vez que se redujo el número de habitantes, pertenecientes a minorías que vivían dentro de las fronteras de Hungría. En nuestros días, aproximadamente el 10 % de la población del país puede considerarse perteneciente a alguna minoría nacional o étnica.
Constituye un rasgo común de la mayor parte de las minorías nacionales y étnicas del país, que debido a su pasado secular, transcurrido dentro del marco del Estado húngaro, se consideran de conciencia dual, y su conciencia de ser húngaros es al menos tan fuerte como su apego a sus respectivas minorías. La mayoría abandonó  sus lugares de procedencia y sus comunidades originales aún antes de que su respectivo lenguaje literario regulado hubiese sido esteblecido, debido a lo cual su idioma o los dialectos que usan aún en nuestros días, son por lo general, variantes lingüísticas arcaicas.
La prolongada convivencia histórica también constituye un importante criterio de la definición estipulada en la Ley de Minorías. Según ésta, se considerará una minoría nacional y étnica, reconocida como factor constituyente del Estado, “a todo grupo étnico, establecido en el territorio de la República de Hungría, desde hace al menos un siglo, que esté en minoría numérica respecto a la población del Estado, cuyos integrantes sean ciudadanos húngaros, que se diferencien de las demás partes de la población por su idioma, cultura y tradiciones propias, a la vez que den testimonio de una conciencia de cohesión que apunte a la conservación de todo lo dicho, a la expresión y protección de los intereses de sus comunidades establecidas a lo largo de la historia" (Ley LXXVII del año 1993 acerca de los derechos de las minorías nacionales y étnicas, Capítulo I, 1.§ inciso (2)). De acuerdo con esta ley, se consideran minorías nacionales o étnicas naturalizadas en Hungría los grupos étnicos alemán, armenio, búlgaro, croata, eslovaco, esloveno, gitano, griego, polaco, rumano, ruteno, serbio y ucranio. Es característico de su situación en Hungría, el que viven geográficamente dispersos, en aproximadamente 1500 poblaciones y, por lo general, forman minoría incluso dentro de los poblados mismos.

La Ley LXXVII del año 1993 acerca de los derechos de las minorías nacionales y étnicas, entre los derechos individuales de las minorías, estipula lo siguiente: “El asumir y declarar la pertenencia a algún grupo de nacionalidad, étnico, o a una minoría ... constituye un derecho exclusivo e inalienable del individuo. Nadie podrá ser forzado a declarar si pertenece o no a algún grupo de minorías.” Según los datos del censo nacional de 1990, de la población del país,10.374.823 habitantes, 232.751 personas admitieron pertenecer a alguna minoría y 137.724 personas declararon como lengua materna el idioma de alguna minoría nacional o étnica. Según estimaciones de los investigadores y de las organizaciones de las minorías, el número de integrantes de las distintas minorías nacionales y étnicas es superior a la cifra mencionada: la dimensión de los grupos va de algunos miles de personas a casi medio millón. diferencia entre los datos estimativos y los declarados se explica en parte por razones históricas, sociales y de psicología social que atañen las cuestiones de minorías de los países de Europa Centro-oriental. Por otro lado, no obstante, también refleja los dilemas de las minorías de apego dual en lo afectivo y lo cultural: muchos se sienten, al mismo tiempo, húngaros y de minorías, sin embargo el censo de la población del año 1990 no brindó posibilidades de sondear y declarar esta variante. Del censo del año 1990, se pudo sacar conclusiones referentes a la pertenencia a minorías sobre la base de tres preguntas: la respectiva a la nacionalidad, a la lengua materna y al idioma hablado. Estos tres criterios encierran, en el caso de las minorías de Hungría, informaciones de contenido distinto respecto a la pertenencia étnica. Por lo demás, el hecho de admitir la pertenencia a una minoría no supone en sí el conocimiento de la lengua materna de la minoría en cuestión. Entendemos por lengua materna el idioma aprendido en la infancia, que se habla por lo general en la familia, no obstante una parte de la población que habla una lengua materna minoritaria, se considera de nacionalidad húngara. Además de estos dos criterios, puede aportar información adicional si se toman en consideración los idiomas hablados fuera de la lengua materna, en caso de que el idioma de la minoría no pertenezca a los idiomas populares, de difusión mundial, que suelen estudiar muchas personas. Sin embargo, estos datos no aluden exclusivamente a las minorías que no quieren ponerse al descubierto, sino incluyen también, por ejemplo, a aquellas personas de nacionalidad húngara que migraron o huyeron a Hungría y también hablan el idioma del Estado donde habitaban anteriormente.
La tabla sinóptica que aparece a continuación, indica los datos referentes al número de minorías nacionales y étnicas, conocidos a raíz del censo de la población del año 1990, de investigaciones y otros sondeos.

Características demográficas de las minorías nacionales y étnicas

Minorías Identidad minoritaria Lengua materna Idioma hablado además de la lengua materna Número estimado

Gitana 142683  48 072 22 933 400.000 – 600.000
Alemana 30 824 37 511 416182  200.000 – 220.000
Eslovaca 10 459 12 745 56 107 100.000 – 110.000
Croata 13 570 17 577 18 297 80.000 – 90.000
Rumana 10 740 8 730 40 625 25.000
Serbia 2 905 2 953 13 646 5.000
Eslovena, vendia 1 930 2 627 1 566 5.000
Armenia   37 48 3.500 – 10.000
Griega   1 640 1 260 4.000 – 4.500
Búlgara   1 370 1 665 5.000
Polaca   3 788 5 948 10.000
Ucrania, rutena*   674 1 192 
Rutena       6.000
Ucrania       2.000
Otra** 19 640     
Total 232751 137724 579469 

*   Los dos idiomas figuraban en una misma pregunta en los cuestionarios del censo de población.
** Número de personas que admitieron pertenecer a alguna minoría no enumerada en el cuestionario.
 
La política de minorías desarrollada por Hungría

Los respectivos programas de los gobiernos húngaros democráticamente elegidos, que se han sucedido a partir de 1990, la aprobación y ejecución práctica de las normas jurídicas llamadas a proteger a las minorías y a mejorar su situación, demuestran que Hungría presta una atención especial a hacer prevalecer los derechos de las minorías nacionales y étnicas, considera un valioso caudal la ancestral policromía cultural del país y estima que la existencia de las minorías, la conservación de sus idiomas, tradiciones y culturas constituyen un elemento sumamente importante de la vida social y cultural. En la década transcurrida, el objetivo permanente de la política nacional de minorías, basado en el consenso, ha sido el de establecer para las minorías nacionales y étnicas un ambiente favorable a las minorías, en el cual puedan conservar y seguir transmitiendo su identidad cultural, así como hacer uso con plena libertad, de sus derechos garantizados por ley.
La Oficina de Minorías Nacionales y Etnicas, creada en 1990, es la entidad responsable de coordinar el cumplimiento de los objetivos gubernamentales. La Oficina es un organismo de administración pública independiente y de competencia a nivel nacional, que desempeña sus funciones bajo la supervisión del Ministerio de Justicia. La Oficina continuamente evalúa la situación de las minorías nacionales y étnicas y el estado de prevalecimiento de sus derechos. Con el fin de sentar las bases de las decisiones gubernamentales relativas a las minorías, elabora análisis y prepara proyectos de política de minorías. Forma parte de sus tareas facilitar el intercambio de opiniones e informaciones entre el gobierno y las organizaciones de las minorías. La Oficina colabora en la elaboración de programas gubernamentales al servicio del cumplimiento de la Ley de minorías, asegura la coordinación referente a la enmienda de dicha ley, sigue con atención la ejecución de las tareas relacionadas con las minorías, que sean de competencia de los órganos de administración pública y participa en la coordinación de las mismas.
Marco jurídico
La Constitución de la República de Hungría establece que las minorías que habitan en Hungría son factores constituyentes del Estado. La Constitución les garantiza el derecho a la participación colectiva en la vida pública, al cuidado de su cultura, al uso amplio de su lengua materna, a la enseñanza en sus respectivas lenguas maternas y al uso del nombre de las personas según las reglas gramaticales de su propio idioma. El párrafo 32/B. § inciso (2) de la Constitución y la Ley LIX del año 1993 disponen acerca de la institución del alto comisionado de la Asamblea Nacional (Defensor del Pueblo) de los derechos de las minorías nacionales y étnicas. El ombudsman de las minorías investiga o hace investigar los agravios que lleguen a su conocimiento, en relación con los derechos de las minorías nacionales y étnicas, y gestiona medidas generales e individuales con el fin de subsanarlos.
En 1993 la Asamblea Nacional promulgó la Ley LXXVII sobre los derechos de las minorías nacionales y étnicas, que estipula los derechos individuales y colectivos, propios de las minorías, en los ámbitos de la autonomía, el uso del idioma, la enseñanza, la cultura y la educación general. Entre los derechos colectivos, la ley establece que las minorías tienen derecho a crear autonomías locales y nacionales.
En los últimos años en la legislación de la República de Hungría prevalecen, cada vez con mayor énfasis, los puntos de vista de las minorías, y se promulgan leyes modernas que también responden a las exigencias de nuestros días desde el punto de vista de la garantía de los derechos básicos constitucionales de las minorías. Por ejemplo, la ley sobre radio y televisión estableció como tarea obligatoria de los medios de comunicación públicos, la elaboración de programas que presenten la cultura y la vida de las minorías, así como la difusión de informaciones en lengua materna. La enmienda de la ley sobre el Código Penal, aprobada en el año 1996, introdujo la condenación de las formas delictivas de la discriminación racial.
A pesar de que en los escaños de los distintos partidos parlamentarios también se encuentran diputados de la Asamblea Nacional pertenecientes a diferentes minorías, la representación preferente garantizada de las minorías en la Asamblea Nacional húngara aún constituye una cuestión irresuelta, que figura de manera reiterada en la agenda del Parlamento y del Gobierno.
Hungría forma parte del Consejo de Europa desde el 6 de noviembre de 1990, y en esa misma fecha firmó el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que ratificó el 5 de noviembre de 1992. En el año 1995 Hungría ratificó los dos principales documentos de protección de minorías del Consejo de Europa: el Convenio marco de protección de las minorías nacionales y la Carta Europea de Idiomas Regionales o de Minorías. La normativa jurídica húngara referente a las minorías está en armonización con las disposiciones de estos dos convenios internacionales, es más, en determinados ámbitos incluso garantiza derechos aún más extensos que los establecidos en esos, para las minorías de Hungría. Hungría asumió la ejecución de las disposiciones elegibles de la IIIª parte de la Carta de Idiomas Regionales o de Minorías con respecto a los idiomas croata, eslovaco, alemán, serbio, rumano y esloveno. El Gobierno Húngaro ha entregado al secretario general del Consejo de Europa el informe elaborado acerca de la ejecución, dentro del país, de los dos convenios internacionales.

Las autonomías de las minorías

Anteriormente a 1993, las minorías podían asumir cargos en la vida pública dentro del marco de las organizaciones civiles. Sin embargo, la ley sobre los derechos de las minorías nacionales y étnicas establece que las minorías tienen derecho a crear autonomías locales y nacionales propias.
Las autonomías de las minorías son organismos electos que representan los intereses de la minoría nacional o étnica en cuestión, a nivel de poblado o nacional. A diferencia de las organizaciones que funcionan en un marco de asociaciones, las autonomías locales de las minorías no solamente representan a sus propios miembros, sino a toda la comunidad minoritaria del poblado. Mediante el establecimiento del sistema autonómico de las minorías, las minorías que habitan en Hungría adquirieron el derecho a integrarse de manera legítima al sistema municipal, con el fin de que, a lo largo de la gestión de los asuntos públicos locales, prevalezcan los derechos de las minorías nacionales y étnicas que viven en una población determinada.
El objetivo de la creación de las autonomías de las minorías es garantizar la autonomía cultural. De acuerdo con ello, constituye un derecho asegurado por ley de las autonomías de las minorías, el poder decidir independientemente, dentro de su propia competencia, acerca de la fundación, la toma y el mantenimiento de instituciones, especialmente en los terrenos de la enseñanza pública local, de los medios de comunicación escritos y electrónicos locales, de la conservación de las tradiciones y de la educación general.
La elección de las autonomías de las minorías se celebran simultáneamente a las elecciones municipales. En las elecciones pueden participar todos los ciudadanos con derecho a voto de la población y pueden votar por los candidatos de la minoría en cuestión. Da pruebas del fortalecimiento y del éxito del sistema autonómico de las minorías, el hecho de que frente a las 822 autonomías de minorías que se habían formado a raíz de las elecciones autonómicas de las minorías, celebradas en 1994 y 1995, tras las elecciones de 1998 ya se habían formado en todo el país 1367 autonomías de minorías locales y 9 en la capital. El número de las autonomías de la minoría gitana registró el mayor incremento, pero también aumentó significativamente la cantidad de autonomías de las minorías alemana, eslovaca y croata. Como resultado de las elecciones, la minoría nacional búlgara formó 15 autonomías, las comunidades gitanas 768, los griegos 19, los croatas 75, los polacos 33, los alemanes 272, los armenios 25, los rumanos 33, los rutenos 10, los serbios 35, los eslovacos 76, los eslovenos 10 y los ucranios 5 autonomías.
Entre las autonomías de minorías, merece especial atención aquel tipo que es al mismo tiempo un ayuntamiento del poblado y una autonomía de minorías. Es que el status de ayuntamiento autónomo de minorías del poblado concede derechos equivalentes a la autonomía territorial, brindando la posibilidad de hacer prevalecer de la manera más eficaz los intereses de la minoría. En comparación con los 46 ayuntamientos autónomos de minorías del poblado, que funcionaban en el ciclo anterior, 63 de las 1367 autonomías de minorías establecidas después de las elecciones de octubre de 1998 son organismos de este tipo. Las minorías alemana y croata fueron las que en mayor número aprovecharon esta posibilidad.
Entre otras cosas, las autonomías de las minorías pueden determinar el círculo de sus monumentos artísticos protegidos y de sus sitios conmemorativos, la fecha de sus festividades locales y nacionales, y tienen derecho a fundar y gestionar instituciones culturales y educativas, escuelas, museos y teatros. Determinan independientemente su régimen organizativo y de funcionamiento. Las autonomías locales de minorías disponen de derecho a veto, cuando el ayuntamiento del poblado dicte un decreto en temas culturales, educativos o de idiomas, que atañen a la minoría en cuestión. También tienen derecho a veto con respecto al nombramiento de los directores de instituciones de las minorías.
Las autonomías nacionales de las minorías representan a la minoría en cuestión a nivel nacional. La creación de las autonomías nacionales tiene lugar después de la formación de la autonomía local de minorías, en reuniones de electores. De esta manera, en 1999 todas, las 13, minorías crearon su autonomía nacional. Las autonomías nacionales de las minorías actúan como socios del legislativo y de la administración pública, expresando su opinión con respecto a proyectos de normas jurídicas que atañen a las minorías que representan en su calidad de tales. La ley les concede derecho a participar en la supervisión profesional de la enseñanza de las minorías, así como en la elaboración del material didáctico básico de la enseñanza de las minorías.
En los últimos 5 años el sistema autonómico de las minorías demostró de manera inequívoca su razón de ser. El sistema es una forma funcional y eficaz de hacer prevalecer intereses, que asegura en una amplia esfera la participación de las minorías en los asuntos locales y nacionales que les atañen. En la actualidad se está preparando la modificación de la Ley de las minorías, con el fin de que los marcos legales ayuden aún más el funcionamiento del sistema autonómico y aseguren mejor las condiciones de su trabajo.
Enseñanza de minorías
En la mayoría de las familias pertenecientes a las minorías se ha interrumpido el proceso de legar la lengua materna a las nuevas generaciones, convirtiéndose a la vez el idioma húngaro en predominante. Los distintos dialectos hablados por las minorías no son capaces de refrescarse continuamente, de manera que su rol en la comunicación social disminuye cada vez más. Por esta razón, se ha revalorizado el papel de la escuela en la difusión de la lengua materna y ha aumentado la responsabilidad de las instituciones educativas.
La enseñanza de las minorías, como parte del sistema de la enseñanza pública húngara, debe asegurar todos aquellos servicios que generalmente la instrucción pública ofrece. Además, su tarea no es solamente ofrecer esos servicios en lengua materna, sino que tiene que crear las condiciones necesarias para el aprendizaje de la lengua materna y para conocer la cultura e historia de estos grupos étnicos.
Existen tres tipos de escuelas de minorías. Hay escuelas que imparten el idioma de la minoría como un idioma extranjero, hay escuelas bilingües, en las cuales las asignaturas de humanidades, por ejemplo la historia, la literatura y la geografía se enseñan en la lengua materna, mientras que las asignaturas de ciencias naturales se imparten en húngaro, y finalmente existen escuelas en las que, excepto la lengua y literatura húngaras, todas las clases se dan en el idioma de la minoría en cuestión. Lamentablemente, debido a la falta de profesores adecuados, al deficiente conocimiento de la lengua materna de los alumnos y por otras razones, el número de escuelas pertenecientes a este último tipo es reducido.
En el año lectivo 1997-98, 20.440 párvulos asistieron a los 394 jardines de infantes de las minorías, mientras que en las 390 escuelas primarias de las minorías el número de alumnos fue de 53.021. En total 2096 alumnos asistieron a las 24 escuelas secundarias de las minorías o a las clases especiales de la escuela secundaria. Entre 1992 y 1998, dentro del número de alumnos de kindergarten y escuela primaria, en descenso a nivel nacional, se incrementó el número de los niños provenientes de minorías. Sin embargo, esto es el resultado del creciente interés que se manifiesta por la enseñanza de la minoría alemana.
También se imparte enseñanza universitaria y de institutos superiores en los idiomas de las minorías, especialmente para los futuros profesores. Además de la instrucción y capacitación recibida en el país, los jóvenes procedentes de las minorías nacionales generalmente suelen tener la posibilidad de estudiar como becarios o de cursar parte de su carrera en el país materno.
Constituyen una forma especial de la enseñanza de las minorías, las llamadas escuelas dominicales, que funcionan al margen del sistema educacional. Esta forma de enseñanza, característica de las minorías de menor número, generalmente suele ser organizada y gestionada por las autonomías nacionales, mientras que el Ministerio de Educación se encarga de su financiación. Las minorías que operan las “escuelas dominicales”, hacen grandes esfuerzos para homogeneizar el material didáctico en sus escuelas, elaborar los requisitos detallados de las asignaturas impartidas allí (lengua y literatura del idioma de la minoría, conocimientos acerca del pueblo minoritario) e integrarse en el sistema de la enseñanza pública, utilizando una de las escuelas del poblado de que se trate, como escuela  base.
Los datos referentes a escolaridad de las minorías nacionales no difieren de los datos de la población mayoritaria. Dentro de las minorías alemana y serbia, la proporción de personas que disponen de calificación superior supera el promedio nacional.
En el campo de la enseñanza surgen problemas especiales con respecto a la minoría romaní (gitana). En la actualidad, algo más del 70 % de los jóvenes gitanos finaliza sus estudios de escuela primaria, pero tan sólo una tercera parte de ellos continúa sus estudios a nivel secundario. Esto está muy por debajo de la proporción de los jóvenes provenientes de familias no gitanas que continúan estudios secundarios, que sobrepasa el 90 %. La situación se deteriora aún más debido a que buena parte de los jóvenes gitanos adquiere calificación en oficios donde luego tienen pocas posibilidades de encontrar empleo. La proporción de gitanos graduados de la enseñanza superior está por debajo del 1 %. Con el apoyo de la cartera de Educación, se han organizado cursos preparatorios para incrementar las posibilidades de estos jóvenes, así como carreras de formación que se inician con la clase introductoria “0” en varias instituciones de enseñanza superior. El Ministerio de Educación y las fundaciones públicas de apoyo a las minorías nacionales y étnicas contribuyen al aprendizaje de los jóvenes gitanos mediante el otorgamiento de becas.
La llamada educación e instrucción de nivelación asegura a los niños y alumnos pertenecientes a la minoría gitana, mediante un programa especial, la creación de oportunidades y el cuidado del talento. Esta forma instructivo-educativa también se extiende a las residencias estudiantiles.
La eficiencia de la educación preescolar y de la enseñanza escolar que sientan las bases de la igualdad de oportunidades de los gitanos, depende en gran medida de la calidad profesional de la formación y capacitación de pedagogos. Con el apoyo de la cartera de Educación, en varias instituciones de enseñanza superior se ha introducido la enseñanza de contenidos de romología –ya sea en el marco de una cátedra, de un curso facultativo o de un programa por separado–, en interés de ampliar el nivel de información de los estudiantes.
Vida cultural
En los últimos años ha avanzado el proceso de la autoorganización y concienciación de las minorías. El elevado número de organizaciones civiles, asociaciones, clubes y conjuntos de las minorías demuestra el cumplimiento cabal del derecho de reunión y asociación, así como de un alto grado de autoorganización.
Las instituciones culturales de las poblaciones también habitadas por minorías, tienen la obligación de satisfacer la demanda cultural de las minorías. Además de ello, en la última década también se ha fortalecido el sistema institucional independiente de la educación general de las minorías. Contribuyen a la conservación de las tradiciones culturales de las minorías: la red nacional o regional de los museos y bibliotecas de las minorías, los tres teatros de nacionalidades (alemán, croata y serbio), al igual que las numerosas asociaciones culturales, casas comunitarias, clubes y conjuntos artísticos. Han surgido instituciones culturales y de educación general, específicamente creadas para las minorías, por ejemplo el Instituto Cultural y Biblioteca Búlgaro, las casas de las comunidades gitana y alemana, el Centro Nacional Gitano de Información y Cultura, el Centro Cultural Ucranio, el Centro Cultural Armenio y la Casa de la Cultura Eslovaca.
Desde principios de los años '90, las minorías paulatinamente comenzaron a crear institutos de investigaciones de las minorías, destinados al estudio de sus tradiciones, su historia y su presente. Los marcos organizativos de dichos institutos de investigaciones son muy variados: en algunos casos su funcionamiento se basa sobre una iniciativa civil, mientras que en otros está ligado a la autonomía nacional o a alguna universidad.
El Estado húngaro fomenta que las minorías tengan acceso a los medios de comunicación masiva. A partir de 1998, la Radio Húngara ofrece programación para 13 minorías, mientras que en la Televisión Húngara pública también se preparan programas para cada una de las 13 minorías. Los programas televisivos para las minorías, difundidos en su lengua materna, se complementan cada dos semanas con programas tipo magazine en idioma húngaro, dedicados a las minorías y también al servicio de la información de la sociedad mayoritaria. Las autonomías nacionales de las minorías nacionales y étnicas deciden independientemente acerca de los principios del aprovechamiento del tiempo de programación del cual disponen en la entidad pública que emite los programas.
Al menos un periódico de divulgación nacional, por cada grupo étnico, recibe pleno apoyo estatal para su publicación. En el año 1998 esto significó la financiación de 17 periódicos de divulgación nacional de 13 minorías. Además de los periódicos de minorías, de divulgación nacional, también otros órganos de prensa publican noticias acerca de las minorías, por ejemplo los suplementos de minorías de la prensa nacional y los suplementos en lengua materna de los periódicos locales. Las revistas especializadas en investigaciones de minorías, lanzadas desde comienzos de los años '90, así como las investigaciones y las prestigiosas conferencias de los grupos de investigación de universidades, institutos de enseñanza superior, museos, del Taller de Investigaciones de Minorías de la Academia de Ciencias de Hungría y del Instituto de Europa Central de la Fundación Teleki László, también dirigen la atención al tema de las minorías. Están dedicados a la preparación de las minorías nacionales y étnicas y a facilitarles informaciones generales, las publicaciones como el Manual de las Autonomías de las Minorías, publicado por el Defensor del Pueblo de los Derechos de las Minorías Nacionales y Etnicas, o el tomo titulado Minorías en Hungría 1999, publicado bajo los auspicios de la Oficina de las Minorías Nacionales y Etnicas.
Medidas encaminadas a promover la integración social de la minoría gitana
Desde el punto de vista económico, la integración de las minorías de Hungría puede considerarse un hecho consumado. A este respecto la única excepción la constituye la minoría gitana. El receso económico de los años '80 y la transición a la economía de mercado los afectó con mayor fuerza a ellos. Actualmente, entre los gitanos la tasa de desempleo supera cuatro o cinco veces el promedio nacional. Existen aldeas donde entre el 90 y 100 % de la población gitana está sin empleo. En este círculo son fenómenos mucho más frecuentes también el desempleo a largo plazo y el desempleo juvenil. El problema se agudiza aún más por el hecho de que los gitanos viven en mayor número en regiones geográficas donde se redujeron sobremanera las posibilidades de encontrar empleo en la industria pesada, a raíz de la reconversión industrial posterior al cambio de sistema político. Los gitanos frecuentemente son objeto de discriminación en su trabajo y durante los acontecimientos de su vida cotidiana.
Entre la gitanería se manifiestan de manera acumulativa los factores que influyen negativamente sobre su estado de salud. De esta manera, las expectativas de vida de la población gitana son 10 años menores que las de los no gitanos. En 1993, el 14 % de la población gitana vivía aún de manera segregada, en colonias sin agua potable, electricidad ni otras comodidades.
La política del Gobierno Húngaro en cuanto a la causa de los gitanos se caracteriza por la continuidad, basada en los resultados de los años anteriores. En 1998 el nuevo gobierno, tan pronto entró en funciones, inmediatamente se puso a analizar el cumplimiento y la eficacia del conjunto de medidas a mediano plazo, aprobado por el gobierno anterior en 1997, y como resultado de ello se procedió a la aprobación de un nuevo conjunto de medidas (Decreto gubernamental 1047/1999.(V:5.)). La realización concreta de las medidas a mediano plazo se lleva a cabo mediante la elaboración de planes de acción anuales gubernamentales, que deben concordar con la estrategia a largo plazo que será elaborada antes de septiembre de 2000.
El paquete de medidas, que emplea una aproximación integral, establece tareas en los ámbitos de la enseñanza, la cultura, el empleo, la economía agrícola, el desarrollo regional, los asuntos sociales, la salud pública, la situación habitacional, la lucha contra la discriminación y el trabajo de comunicación relacionado con la gitanería. La decisión gubernamental designa las carteras responsables por la ejecución de la misma y el plazo de cumplimiento de las tareas.
El objetivo de las medidas es, por un lado, atenuar la desigualdad de oportunidades en la sociedad, prevenir y disminuir los prejuicios y la discriminación, y por el otro, fortalecer la identidad y la cultura de las comunidades gitanas. En la visión del gobierno, la integración social de los gitanos es al mismo tiempo una cuestión de política de minorías y de política social.
La coordinación de la ejecución del programa está a cargo de la Comisión Interministerial para la Causa Gitana, presidida por la ministra de justicia, siendo su vicepresidente el presidente de la Oficina de Minorías Nacionales y Etnicas, y sus integrantes los subsecretarios de Estado de los Ministerios y el presidente de la Autonomía Nacional Gitana. Participa en su labor, en calidad de invitado permanente, el Defensor del Pueblo de los derechos de las minorías.
La política gitana de Hungría está en el foco de la atención internacional. El informe del año 1997 de la Comisión Europea Contra el Racismo y la Intolerancia constató que Hungría estaba al tanto de los problemas de la gitanería y que en numerosas áreas –vivienda, educación, empleo, etc.- hacía esfuerzos dignos de respeto por mejorar la situación, así como para investigar y reducir la discriminación racial de que son objeto los gitanos.
Los documentos de la Unión Europea, publicados en relación con la adhesión a la UE, en sus capítulos dedicados a los derechos de las minorías y a la protección de las minorías, hacen mención de que, a pesar de los resultados reconocidos, los gitanos de Hungría frecuentemente enfrentan graves dificultades, y su situación plantea toda una serie de problemas. Según la apreciación de la Unión Europea, Hungría corresponde a los criterios políticos de la adhesión, estipulados en Copenhague, sin embargo, debe continuar con los esfuerzos encaminados a mejorar la situación de los gitanos.
Sistema de ayudas materiales
El Estado brinda apoyo material a la autoorganización y a las actividades de las minorías, a través de un sistema de múltiples canales que separa los costos de funcionamiento de los costos de los programas, así como las ayudas destinadas a las autonomías de las minorías, de las ayudas brindadas a las organizaciones civiles.
El importe asignado del presupuesto central a las autonomías nacionales y a las fundaciones públicas aparece en el presupuesto del Ministerio de Justicia, mientras que las ayudas destinadas a las autonomías locales de las minorías, figuran en el presupuesto del Ministerio del Interior. La Comisión de Derechos Humanos, Minorías y Asuntos Religiosos, de la Asamblea Nacional, hace proposiciones con respecto a las ayudas a brindar a las organizaciones civiles de las minorías.
Las ayudas asignadas a las autonomías de minorías registran una tendencia creciente . Las autonomías nacionales recibieron en 1997 ayudas por un monto de 306 millones de forint, en 1998 fueron 398 millones y en 1999 se entregaron 496,3 millones de forint. En 1997 pudieron emplearse, para ayudar a las autonomías locales de las minorías, 300 millones de forint, y en 1998 fueron 350 millones de forint. En 1999 el presupuesto estatal asignó un importe de 730 millones de forint para las 1376 autonomías locales de las minorías.

Se aproxima a su finalización la entrega de sedes a las autonomías nacionales. Las 11 autonomías nacionales que fueron creadas en 1995, disponen de sedes adecuadas que garantizan las condiciones fundamentales, necesarias para su funcionamiento. Aún se está gestionando que las autonomías ucrania y rutena, recién conformadas en 1999, puedan disponer también de una sede.
El principal rubro de las ayudas presupuestarias destinadas específicamente a las minorías está al servicio del apoyo a la enseñanza de las minorías. El presupuesto estatal de siempre asegura, en el marco de una financiación normativa, ayudas estatales complementarias para aquellos ayuntamientos de poblados que gestionen alguna institución en la que se desarrollen programas de educación y enseñanza para las minorías. La ley del presupuesto correspondiente al año 1999 aseguró ayudas por un monto total de 4.941.000.000 de forint, para la educación preescolar, la enseñanza escolar y la manutención en residencias estudiantiles, de los niños pertenecientes a las minorías nacionales y étnicas.
A pesar de las ayudas excedentes complementarias, ofrecidas a la enseñanza de las minorías, pueden darse casos de que surjan problemas financieros en los ayuntamientos locales que administran escuelas de minorías independientes, de matrícula reducida. Con el fin de resolver sus problemas, sobre la base de un título aparte, determinado en la ley del presupuesto de 1999, recibieron una ayuda adicional ulterior aquellos ayuntamientos que operen una escuela de minorías aparte, con menos de 130 alumnos, o un jardín de infantes aparte, para las minorías, con menos de 60 párvulos.
Constituyen otras instituciones importantes del sistema de ayudas materiales presupuestarias, destinadas a las minorías, las fundaciones públicas: la Fundación Pública por las Minorías Nacionales y Etnicas de Hungría, la Fundación Pública por los Gitanos de Hungría y la Fundación Pública Gandhi.
La Fundación Pública por las Minorías Nacionales y Etnicas de Hungría fue creada para el apoyo de programas, actividades y órganos de prensa que tuviesen como objetivo la conservación de la identidad de las minorías de Hungría, el cuidado, mantenimiento y legado para futuras generaciones, de sus tradiciones, su idioma, su cultura intelectual y la expresada en objetos. En 1998 el gobierno asignó 474 millones de forint y en 1999 otros 520 millones de forint, para el cumplimiento de los objetivos de dicha fundación pública.
En 1999, la Fundación Pública por los Gitanos de Hungría disponía sobre 274,4 millones de forint. La organización apoya en primer lugar programas de empleo que apoyen el desarrollo de la pequeña empresa y contribuyan a la subsistencia de las familias y de las pequeñas comunidades, así como programas de salud pública. El objetivo de la Fundación Pública Gandhi es la gestión de una escuela media con internado, sobre todo para jóvenes gitanos de talento. El apoyo que recibieron en el año 1999 fue de un importe de 210 millones de HUF.
Mediante la creación de las fundaciones públicas, el gobierno no solamente incorporó a los representantes de las minorías en el proceso de toma de decisiones, sino también sentó las bases de una financiación de tareas que tomara en consideración las situaciones y las necesidades diferentes de las distintas comunidades de las minorías.
Relaciones con los países maternos
El gobierno de la República de Hungría considera un motivo de júbilo el que los países maternos y las naciones parlantes del mismo idioma contribuyan al fortalecimiento de la identidad lingüística y cultural de sus minorías que viven en nuestro país, y aspira a que las minorías puedan servir de puente entre Hungría y sus respectivas naciones maternas.
La voluntad de mantener relaciones de buena vecindad, lazos de amistad y buena cooperación entre los estados, se refleja en el hecho de que, además de habernos adherido a convenios internacionales multilaterales, la República de Hungría también ha firmado convenios y contratos bilaterales con las madres patrias de varias minorías residentes en Hungría, (Eslovaquia, Rumania, Ucrania, Eslovenia, República Federal Alemana y Croacia). De acuerdo con lo estipulado en dichos convenios –por último también en la relación húngaro-eslovaca, desde enero de 1999- se han formado comisiones mixtas intergubernamentales de minorías para debatir las cuestiones de actualidad que pudieran surgir entre las minorías, evaluar el grado de realización de los compromisos emanantes del convenio y elaborar recomendaciones para sus propios gobiernos. En el trabajo de las comisiones mixtas siempre participan también los representantes de la minoría interesada.
En el Convenio Marco al Servicio de la Protección de las Minorías Nacionales la República de Hungría se comprometió a no impedir que las personas pertenecientes a minorías nacionales puedan ejercer su derecho a establecer y mantener relaciones que libre y pacíficamente vayan más allá de las fronteras, con personas que comparten su identidad étnica, cultural, lingüística y religiosa, o con las que tienen una herencia cultural común. Al mismo tiempo, la Ley de minorías declara que las personas pertenecientes a alguna minoría tienen derecho a mantener relaciones tanto con las instituciones estatales y comunitarias de su madre patria y su nación lingüística, como con las minorías residentes en otros países. Entre los derechos de los ayuntamientos del poblado y de las autonomías locales de minorías figura el de mantener relaciones con cualquier organización o asociación de minorías, extranjera o de la madre patria, incluyendo la posibilidad de firmar acuerdos de colaboración. Las organizaciones de minorías pueden llevar a cabo actividades de cultura general, para lo cual pueden –dentro de los marcos de las normas legales- crear instituciones, que a su vez tienen derecho a mantener relaciones internacionales.
Según una encuesta nacional de la Academia de Ciencias de Hungría, realizada en el año 1998, uno de los principales terrenos de la actividad de las autonomías nacionales de las minorías era el establecimiento y desarrollo ulterior de contactos con la madre patria. En los últimos años comenzaron a florecer las relaciones entre las minorías y sus respectivas madres patrias, lo que se concretiza en formas sumamente variada, comenzando por el funcionamiento de escuelas conjuntamente mantenidas, pasando por los intercambios juveniles, por la cooperación en el ámbito educacional y cultural y por las ayudas prestadas, llegando hasta  los hermanamientos entre los poblados de ambos países y el planteamiento de iniciativas de empresas de negocios que entrelazan a los dos países.
El gobierno húngaro no solamente considera el cuidado consciente de la cultura de las minorías como una tarea emanante de los compromisos internacionales asumidos, sino también un interés nacional a largo plazo. Por ello, fomenta la consolidación de la identidad de los grupos de las minorías, el desarrollo del sistema autonómico de las minorías y la creación de la autonomía cultural de las minorías. La policromía cultural de Hungría, que se remonta a varios siglos, constituye un patrimonio común de todos los ciudadanos del país.

El Presidente
 
El nuevo presidente, Excmo. Sr. Don László Sólyom, ha sido elegido por el Parlamento de Hungría – el 7 de junio de 2005  para un período de 5 años. El día viernes, 5 de agosto de 2005, en el Palacio Sándor de Budapest, tomó posesión en su cargo como Presidente de la República de Hungría. 
El reconocido jurista de 63 años es el cuarto Presidente de la República de Hungría tras la transición política de este país. Sus antecesores fueron: Mátyás Szűrös (presidente interino – entre octubre de 1989 y mayo de 1990), Árpád Göncz, elegido por el Parlamento húngaro en mayo de 1990 quien cumplió dos mandatos, hasta agosto de 2000. Y Ferenc Mádl, quien ostentó esta función entre agosto del año 2000 hasta el 5 de agosto de 2005.

László SÓLYOM, Presidente de la Repúblics de Hungría

Nació el 3 de enero de 1942 en la ciudad de Pécs.
Casado - su esposa es profesora de lengua húngara y psicología en un Instituto de Budapest. Tienen dos hijos y nueve nietos.
Idiomas:  habla alemán, inglés y francés.
Estudios
En 1965 se graduó en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Pécs. Ese mismo año obtuvo el título de bibliotecario, en grado superior, en la Biblioteca Nacional Széchényi.
En 1969 obtuvo su doctorado en la Universidad de Jena (Alemania).
Trayectoría profesional
Desde 1966 a 1969 trabajó como profesor asistente en el Instituto de Derecho Civil de la Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania).
Entre 1969 y 1978 dedicó su actividad a labores como colaborador científico en el Instituto de Derecho y Ciencias Políticas de la Academia de Ciencias de Hungría. En los comienzos de su vida profesional se ocupa del derecho de la responsabilidad civil. 
Hasta 1975 ejerció como bibliotecario en la Biblioteca de la Asamblea Nacional.
Entre 1983 y 1998 desempeña su labor como profesor universitario en el Departamento de Derecho Civil de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest (ELTE).
A partir de los años ochenta se embarca en la tarea de luchar por los derechos de la protección de datos y privacidad del ciudadano, dando como resultado la introducción en Hungría de dicho derecho. Con esto cambió el foco de su actividad centrándose en los derechos básicos y más tarde también en las cuestiones teóricas de la jurisdicción constitucional.
El 24 de noviembre de 1989, la Asamblea Nacional lo eligió magistrado constitucional. Hasta el verano de 1990 trabajó como presidente adjunto del Tribunal Constitucional y entre 1990 y 1998, hasta expirar el ejercicio de su mandato, fue elegido tres veces Presidente del Tribunal Constitucional por el pleno de magistrados.
A partir de 1995 es profesor universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Pázmány Péter en Budapest.
En 2004 es director del departamento de Estudios Comparativos del Derecho Privado y Público, así como director de la Escuela de Programas de Doctorado.
Títulos y condecoraciones:
En 1981 obtuvo el título de doctor de Derecho y Ciencias Políticas de la Academia de Ciencias Húngara.
En 1998 recibió el premio Humboldt, otorgado a los científicos sociales extranjeros.
En 1999 la Universidad de Colonia le otorgó el título de „Doctor Honoris Causa”.
En 1999 y 2000 trabajó como profesor visitante en la Universidad de Colonia.
Desde 2001 es miembro correspondiente de la Academia de Ciencias Húngara.
Desde principios de los años 1980 ha colaborado como consejero legal de movimientos de protección medioambiental y otras organizaciones civiles. Es miembro de la ONG Duna Kör (Círculo del Danubio). Entre 1988 y 1989 fue miembro de diferentes organizaciones que jugaron un papel importante en la transición política (Nyilvánosság Klub, club por la libertad de la prensa) Tambien fue miembro de la junta directiva del Független Jogász Fórum (Foro de Abogados Independientes).
Fue miembro fundador y entre marzo de 1989 y noviembre de 1990 miembro de la presidencia del Foro Democrático Húngaro (MDF). En representación del MDF participó en las sesiones de la Mesa Redonda de la Oposición y en las negociaciones nacionales de la Mesa Redonda en 1990.
Desde su fundación, en marzo de 2000, ha sido miembro de la organización civil Védegylet (sociedad por la protección del medio ambiente y la diversidad cultural).
En 1998 fue condecorado con la Gran Cruz del Mérito, orlada con la Estrella de la Orden del Mérito de la República Federal Alemana.
En 1999 se le otorgó la Orden del Mérito de la República de Hungría.
En 2003 fue distinguido con la Orden del Mérito Nagy Imre.
Organizaciones húngaras e internacionales de las cuales ha sido o es miembro actualmente:
International Commission of Jurists, Ginebra (1993-2001),
Scientific advisory board, Wissenschaftskolleg zu Berlin/Institute for Advanced Studies, Berlín (1994-2001),
European Commission for Democracy through Law (of the Council of Europe, "The Venice Commission", actualmente es miembro),
Entre 2001 y 2003 fue miembro de la Comisión de Acreditación Húngara,
Desde 2004 es miembro del Colegio de Ciencias Sociales del Fondo Nacional de Investigación Científica,
Miembro del comité de redacción: Europäische Grundrechte Zeitschrift (EuGRZ, Estrasburgo), Osteuropa/Recht (Colonia).

Principales publicaciones

Libros

Pártok és érdekszervezetek az Alkotmányban. (Partidos y Organizaciones de Intereses en la Constitución) Budapest, Rejtjel, 2004.
Az alkotmánybíráskodás kezdetei Magyarországon. (Comienzos de la Jurisdicción Constitucional en Hungría) Budapest, Osiris, 2001.
Constitutional Judiciary in a New Democracy: the Hungarian Constitutional Court. (Jurisdicción Constitucional en la Nueva Democracia) Ann Arbor, The University of Michigan Press, 2000. (coautor: Georg Brunner)
Verfassungsgerichtsbarkeit in Ungarn. Analysen und Entscheidungssammlung 1990-1993. Baden-Baden, Nomos, 1995. (coautor: Georg Brunner)
A Zöld Hullám. Olvasókönyv a környezetvédelmi társadalmi mozgalmakról. (La Onda Verde. Compilación sobre los Movimientos Cívicos de Protección del Medio Ambiente.) Redactor: Sólyom László és Szabó Máté. Budapest, ELTE, 1988.
Die Persönlichkeitsrechte. Eine vergleichend-historische Studie über ihre Grundlagen. Budapest - Köln, Akadémiai Kiadó - Carl Heymanns Verlag, 1984.
A személyiségi jogok elmélete. (Teoría de los Derechos de la Personalidad) Budapest, Közgazdasági és Jogi Kiadó, 1983.
The Decline of Civil Law Liability. (Decadencia de la Responsabilidad del  Derecho Civil) Budapest, - Alphen aan den Rijn, Akadémiai Kiadó - Sijthoff and Noordhoff, 1980.
Környezetvédelem és polgári jog. (Derecho de Protección Medioambiental y civil) Budapest, Akadémiai Kiadó, 1980.
A polgári jogi felelősség hanyatlása. (Decadencia de la Responsabilidad del  Derecho Civil) Budapest, Akadémiai Kiadó, 1977.

Ensayos

The Role of Constitutional Courts in the Transition to Democracy, with special reference to Hungary (El Rol del Tribunal Constitucional en la Transición a la Democracia, con especial referencia a Hungría)
International Sociology, March 2003, Vol.18(1), págs. 137-165.
The Rights of future Generations and Representing them int he Present. Acta Juridica Hungarica, 43, Nos 1-2 (2002) págs. 135-143.
Egy új szabadságjog: az információszabadság. (Un nuevo derecho de libertades públicas: la libertad de la información) Valóság, 1988/9. págs. 14-34.
Mit szabad és mit nem? Capriccio polgári jogi témákra. (¿Qué podemos hacer y qué no? Capriccio para temas de derecho civil) Valóság, 1985/8. págs. 12-24.
A társadalom részvétele a környezetvédelemben. (Participación de la sociedad en la protección medioambiental) Medvetánc, 1985/4-1986/1. págs. 217-242.


EL PARLAMENTO
ENLACE AL PARLAMENTO


mkogy

PARTIDOS CON REPRESENTACIÓN EN EL PARLAMENTO
LEGISLATURA 2002-2006
(en orden alfabético)
 
FIDESZ
FIDESZ-Magyar Polgári Szövetség
1062 Budapest, Lendvay u. 28. 
fidesz
Tel: 269-5353
Fax: 269-5343

MDF
Magyar Demokrata Fórum
1027 Budapest, Bem rkp. 3. 
mdf
Tel: 212-4601, 212-4603, 212-4604, 212-4605
Fax: 356-8640
 
MSZP
Magyar Szocialista Párt
1081 Budapest, Köztársaság tér 26. 
mszp
Tel: 210-0046, 210-0078
Fax: 210-0081
 
SZDSZ
Szabad Demokraták Szövetsége
1143 Budapest, Gizella út 36. 
szdsz
Tel: 223-2050
Fax: 221-0579

UN PASEO POR EL EDIFICIO DEL PARLAMENTO HÚNGARO

"La Patria no tiene casa" - escribió Mihály Vörösmarty, uno de los mayores poetas de la época heróica de la civilización burguesa húngara en 1846.
Instigados por la necesidad económica, la inquietud social y el florecimiento de la cultura, los miles de las clases privilegiadas de la sociedad se unieron a los millones de las clases bajas en una comunidad histórica, la nación húngara. Y esta nación necesitaba una casa que le sirva de hogar.
Ha sido construida "La Casa de la Patria"
La primera sugerencia de mudar la Asamblea Nacional a Pest-Buda fué promulgada en Pozsony, en julio de 1843. Sin embargo la ley sobre la construcción demoró otras cuatro décadas. La licitación anunciada en 1882 fué ganada por Imre Steindl (1839-1902), profesor de la Universidad Técnica. Como muchos de su generación creía que los problemas de la construcción se resuelven mejor combinando los elementos de estilo antiguo con las técnicas modernas en una manera relativamente libre.
El estilo exterior nos recuerda al Gothic Revival, estilo desarrollado en Inglaterra en los 1830-s. Ejemplo eclatante de este estilo es la obra maestra de Ch. Barry y A. W. Pugin, el Parlamento en London. Steindl ademas no hesitaba en introducir nuevos elementos, donde la función del edifício lo requería. Por ejemplo introdujo el casi desconocido elemento en la gótica del domo y lo puso en el centro de su obra monumental. Al organizar los espacios internos también ha utilizado principios recogidos del renascimiento y del barrocco.
"Yo no quisé crear un nuevo estilo arquitectónico para el Parlamento", confesó al recibir su curul académico, "porque no hubiese podido equilibrar un edificio que debe durar cientos de anos con detalles efímeros. He tratado modesta y cuidadosamente - como el arte lo exige - introducir un espíritu nacional y único a este estilo magnífico medieval."
La construcción del Parlamento comenzó el 12 de octúbre de 1885. Con un promedio de 1000 obreros trabajando constantemente la construcción duró 17 anos. Fué la mayor inversión de su época. Como los constructores trataron de usar técnicas y artesanía húngara donde era posible, florecían industrias enteras. El costo total se elevó de los iniciales 18,5 coronas de oro al 38 millones. Han sido movidos mas de 176000 metros cubicos de tierra, construidos mas de 40 millones de ladrillos sin contar el medio millón de piedras ornamentales que se usaban en la decoración de las paredes.
Del punto de vista estético la fachada principal está orientada hacía el Danubio, sin embargo la entrada principal se sitúa en la Plaza Kossuth. El edificio con su estructura simétrica sirve para albergar un parlamento bicameral. Desde la Segunda Guerra Mundial el edifício también da hogar al ejecutivo. La ala norte alberga a las oficinas del Primer Ministro mientras la ala sur a las del Presidente de la República. En los cuartos de esquina de la ala norte se encuentran las oficinas del Presidente del Parlamento.
Las escaleras principales
Los turistas son saludados en ambos lados de la escalera exterior por estatuas de leones. La escalera principal que se eleva de la entrada principal a la sala del domo es una de las obras arquitectónicas mas brillantes de Steindl.
La sala de la escalera principal alberga ocho de las columnas que soportan el techo. Las columnas hecha de granito vermejo son seis metros de alto y pesan 4 toneladas cada una. Son de Suecia y los ocho eran cortadas del mismo bloque de granito.
En el techo podemos observar las pinturas alegóricas de Károly Lotz: Cerca de la entrada vemos la "Apoteosis de la legislación". Describe los mil años de la legalidad en Hungría. La columna elevada en el centro podemos ver las leyes mas famosas de Hungría. El objeto de la segunda pintura es la "Glorificación de Hungría". La tercera pintura muestra el escudo mediano húngaro sostenido por ángeles.
El Salón de la Cúpula
Llegando al cima de la escalera el visitante entra en el Salón de la Cúpula cuyos 16 esquinas aumentan el sentido de espaciosidad. Es verdad que el techo interno es mucho mas bajo que la cupula, pero su estructura ingeniosa da la sensación que el salón de 27 metros de altura tiene una altura impresionante. Este salón esplendido es el corazón estructural y espiritual del edificio y en su época daba lugar a sesiones plenarias de las dos casas del Parlamento.
Las estatuas y los escudos de 16 gobernantes colocadas entorno del interior del Salón de la Cúpula ofrecen al visitante una leción breve de historia. En frente de la escalera principal comienza con el jefe Árpád y en orden de reloj sigue con San Esteban, San Ladislao, Kálmán Könyves, Andres Segundo, Bela Cuarto, Luis el Grande, János Hunyadi y Mátyás Hunyadi. Siguen los príncipes de Transilvania, Istvan Báthory, István Bocskai, Gábor Bethlen, y György Rákóczi. Las últimas tres figuras son Habsburgos, Carlos Tercero, María Teresa y Leopoldo Segundo.
La Corona Real húngara está depositada en el Parlamento, donde los visitantes pueden ver a parte de la Corona los demás símbolos de la soberanía Real.
Salones alrededor del Salón de la Cúpula
Por el lado del Danubio rodean salones fascinantes al Salón de la Cúpula. Frente la escalera se encuentra el Salón Cazador, el gran salon-comedor del Parlamento. De los rincones del Salon Cazador se abren dos salones menores. El austral alberga la cafetería de diputados y el de norte, la sala de Tapices da lugar a las conferencias de prensa.
La Cámara de Diputados y el salón fumador de diputados
Girando primero al sur el visitante llega a la Cámara de Diputados donde sesiona hoy día la legislación húngara. Antes de lllegar a la Cámara primero el visitante pasa por el salon fumador. Este salón en vez de ser un lugar de intercambio de opiniones fructífero de los diputados actualmente es usado por la prensa.
Al final del salón fumador atras de un corto corredor se encuentra la Cámara de Diputados. Atraves del arco de las ventanas de techo se filtra una luz dispersa sobre todo el espacio del salón mas importante del edificio. Dentro del salón de excelente acústica se encuentran 438 sillones especialmente diseñados para los diputados, mientras los sillones del círculo interno son para los ministros del Gobierno. El Presidente y vicepresidentes ocupan una plataforma elevada por razones acústicas.
Sobre el podio del Presidente se encuentra el escudo mediano y en ambos lados pinturas tempera de Zsigmond Vajda. La primera trata sobre un momento significante de la historia parlamentaria de Hungría, Istvan Palatino abre la primera sesión del primer Parlamento de representación popular el 5 de junio de 1848.

La Vieja Cámara Alta y su salón fumador

En frente de la Cámara de Diputados, a la derecha del Salón de la Cúpula en la ala norte se encuentra la cámara de los privilegiados, la Cámara alta. Debido a la simetria del edificio la Cámara alta es tan imposante que la Cámara de Diputados. Despues de la Segunda Guerra Mundial ha sido reconstruido, pero sin devolverle su estado original.  Sin embargo han conservado la decoración interna de oro oscuro y las estatuas simbólicas: Ciencia, Poder, Verdad, Criticismo, Fe y Caridad.
Salones de Recepción del Presidente de la República
Hoy los dos extremos de las dos alas del edificio del Parlamento albergan las oficinas de los dos dignatarios mas importantes del país. La ala norte es del Primer Ministro, la ala sur del Presidente del la República. De las oficinas del Presidente llegamos a dos salones dignos de mencionar.
Uno de ellos es el salón Nándorfehérvár donde podemos gozar de la pintura de Géza Udvary: la victoria de János Hunyadi.
El otro salón lleva el nombre de Munkácsy, donde encontramos una de las obras maestras del Parlamento, la pintura titulada "La Conquista".
Visitas guidas del Parlamento
 El Parlamento húngaro puede ser visitado únicamente por visita guiada o acompañado por un miembro de la guardia del parlamento. Cuando el Parlamento sesiona no se ofrecen visitas guiadas. Durante enero y de mediados de julio hasta finales de agosto (cuando el Parlamento está en receso) se ofrecen diariamente visitas al público.
Visitas individuales
Personas que deseen visitar al Parlamento pueden comprar entradas en la Oficina de la Puerta No. X.
Horario de las visitas individuales: en húngaro 12; ingles 10 y 14hs; alemán 11; frances, de lunes a viernes 14 horas y fines de semana a las 11 am. Durante el verano, del 1 de julio hasta 30 de septiembre se organizan visitas adicionales en el siguiente horario: inglés y francés 14 horas; alemaán y ruso a las 15 horas; italiano y castellano entre semana a las 16 horas, fines de semana a las 13 horas.
Durante las visitas de 45 minutos de la visita se muestra la escalera principal, el área de la Cúpula, el salón nórdico y la Cámara alta. Las visitas comienzan entre semana por la Puerta No. XII., fines de semana por la puerta VI.
Grupos
Las visitas de grupos hay que reservar con un mínimo de un mes de antelación. Group tours can be arranged with advance reservations of at least one month. Para reservas contactar en forma escrita a la Oficina Turística del Parlamento en la dirección: Kossuth tér 1-3, 1055 Budapest, o por fax al (36 1) 441-4801. Para mas informaciones llamar al teléfono (361) 441-4904. La respuesta oficial indicará el horario exacto y la entrada para la visita.
El número máximo de participantes del grupo es de 100 personas. Visitas en grupos se permiten entre semana de 8 a 16 horas, sábados y domingos de 8 a 13 horas.
Redactado por: Franciska Sitkey
La Embajada de Hungría no se responsabiliza por cambios en el horario, reglamento o tarifas de las visitas individuales o en grupos. Se recomienda informarse por los teléfonos indicados antes de organizar la visita.

 
EL GOBIERNO
BREVE BIOGRAFÍA DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO

Ferenc GYURCSÁNY, Primer Ministro  (MSZP-SZDSZ)

Nació en Pápa, el 4 de junio de 1961.
Está casado, tiene cuatro hijos. (Péter 1988; Bálint 1990; Anna 1996; Tamás 1997).
 
1990              Licenciado en  Economía por la Universidad Janus Pannonius de Pécs.
1990-1992    Consultor en CREDITUM, entidad financiera privada de Budapest.
1992-2002    Director general de la ALTUS S.A., sociedad anónima para la inversión.
2002-2003    Asesor estratégico del Primer Ministro, Péter Medgyessy (MSZP)
2003-2004    Ministro de Juventud y Deportes del gobierno socialista.
 
Idiomas: inglés.
 

Ferenc SOMOGYI,  Ministro de Asuntos Exteriores (a partir del 01.11.2004.)

Nació el 1 de septiembre de 1945 en Hartkiirchen (Austria)
Diplomático, terminó los estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad Carlos Marx de Budapest en 1968. Cursó estudios de politología enter 1975-1979. Doctorado en ciencias economicas en 1977.
Ingresó en la carrera diplomática, en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Hungría en 1968. Trabajó en las representaciones húngaras de Rangoon (Burma), Lagos (Nigeria). Entre 1980-1984 fue adjunto de jefe de misión de la representación permanente ante la ONU en Nueva York. 1989-1990 secretario de estado del Ministerio de Asuntos Exteriores. 1992-1994 presidente de Exportgarancia S.A: 1994-1998 secretario de estado del Ministerio de Asuntos Exteriores. 2001-2004 director general de Stonebridge Communications AD (Skopje).

Mónika LAMPERTH, Ministra del Interior (MSZP)

Nació en 1957 en Bácsbokod (aldea en el sureste de Hungría).
Obtuvó su diploma en derecho en 1981 en la facultad de Derecho y Administraciones Públicas de la Universidad de Ciencias de Pécs. Desde su fundación en 1990 es miembro del MSZP.
Desde 1991 hasta 1994 era concejal de Kaposvár y líder del grupo socialista. Desde 1994 diputada de la Asamblea Nacional (las Cortes unicameral de Hungría), reelegida en 1998 por Kaposvár. En la última legislatura fué miembro en la Comisión de Desarrollo Territorial y vicepresidente de la Comisión de Orden Público y Autogobiernos Locales. Su marido es jurista especializado en comercio exterior. Tiene dos hijos.
 
József GRAF, Ministro de Agricultura (MSZP)

Nació el 18 de octubre de 1946 en Mecsekszabolcs (provincia de Baranya). Casado tiene tres hijos.
Diplomado por Escuela Superior de Agricultura.
Ocupó distintos cargos en la cooperativa agrícola de Szabadszentkirályi entre 1968-1994, llegando ser presidente de la Cooperativa. Miembro del partido socialista desde 1970. Diputado desde 1994, miembro de la comisión parlamentaria de agricultura.
 
Kálmán KOVÁCS, Ministro de Informática y Telecomunicaciones (SZDSZ)

Nació en 1959. Casado, tiene cuatro hijos.
Obtuvo diploma en ingeniería civil de la Universidad Técnic a de Budapest en 1982. En los ochenta trabajó en la Empresa de Diseno de Fabricas Quimicas.
En el gobierno Horn ha sido secretario de estado del Ministerio de Transporte, Telecomunicaciones y Aguas. Profesor en el Instituto de Matemáticas de la Universidad Técnica de Budapest desde 1986. Desde la legislatura de 1998-2002 diputado, vicepresidente de la Comisión de Economía y miembro en la Comisión de Desarrollo de Infraestructuras. 
 
Bálint MAGYAR, Ministro de Educación (SZDSZ)

Nació en Budapest en 1952. Casado, tiene un hijo.
Terminó la diplomatura en humanidades de la Universidad de Ciencias Eotvos Lorant en 1977 en la facultad de inglés, historia y sociología.
En los anos 1977 a 1981 trabajó en el departamento de Europa del este del Instituto de Investigaciones de Economía de la Academía Nacional de Ciencias, como investigador del desarrollo comparativo de los paises del Este en la posguerra. Posteriormente fué colaborador en el taller de sociología de valores dirigido por Elemer Hankiss. Escribió para la revista Beszelo (foro de la oposición cultural de la época), y ha sido redactor en la revista Medvetanc. Miembro fundador del SZDSZ, diputado desde 1990. Fué ministro de educación y cultura en el gabinete de Gyula Horn. Entre 1998 y 2000 fué presidente del SZDSZ, desde 2001 presidente ejecutivo. 
 
Miklós PERSÁNYI, Ministro de Medio Ambiente y Aguas

Nació en 1950. Casado, tiene tres hijos.
 
Biólogo, miembro de la Academia de Ciencias de Hungría desde 1983.
Experto en temas de Medio Ambiente.
 
1994-2002 Director General del Zoologico de Budapest.
Idioma: inglés.
  
János VERES, Ministro de Finanzas (MSZP)

Nació el 5 de febrero de 1957. Casado, tiene dos hijos.
Economista. Doctorado por la Universidad Carlos Marx de Budapest. 
Trabajó en distintas cooperativas agrícolas como gerente financiero. En 1990 funda una sociedad limitada dedicada al cultivo de frutas y hortalizas. Miembro del partido socialista desde 1989. Diputado entre 1994-2002. Entre 2002-2003 alcalde de Nyirbátor.Entre  2003-2004 fue secretario de estado del Ministerio de Finanzas.

Péter KISS, Ministro de la Presidencia de Gobierno (MSZP)

Nació en Celldömölk el 11 de julio de 1959. Casado, tiene un hijo. Ingeniero industrial.
 
Participa en la vida política desde 1987.
En 1990 fué electo concejal de la capital Budapest hasta 1992, cuando resulto ser electo a diputado de la Asamblea Nacional en elecciones intercaladas. Ha sido reelegido en 1994 y 1998. En el período de 1995-1998 fué ministro de trabajo del gabinete Horn. Entre 1998 y 2000 fué portavoz suplente del grupo socialista del Parlamento. Miembro fundador del MSZP y presidente fundador de la Asociación Juvenil de la Izquierda.

András BOZOKI
, Ministro del Patrimonio Cultural Nacional (MSZP)

Nació el 23 de enero de 1959 en Budapest .
Abogado, licenciado por la Universidad de Derecho de Budapest. Cursó estudios de sociología en la Universidad Eötvös Loránd de Budapest. En el curso 1988-1989 estudió politología en la Universidad Californiana (UCLA).
Profesor en la Universidad Centro Europea (CEU) de Budapest entre 1993-2004.
Idiomas: inglés, alemán, ruso, italiano.

Ferenc JUHÁSZ, Ministro de Defensa (MSZP)

Nació el 6 de enero de 1960 en Nyíregyháza. Tiene dos hijos.
Obtuvo su licenciatura en pedagogia y tecnólogo de educación en la Escuela Superior de Enseñanza György Berzsenyi en 1981.
Desde 1980 trabajó como dirigente juvenil da las Juventudes Comunistas. Desde 1991 dirigió la administración de aparato provincial del partido MSZP, terminando al mismo tiempo la Escuela Superior de Finanzas y Contabilidad, en especialidad de impuestos y finanzas. Diputado desde 1994, siendo miembro, mas tarde vicepresidente de la Comisión de Defensa.  Portavoz del grupo de trabajo de defensa nacional del grupo socialista, posteriormente, en 1999-2000 portavoz suplente del grupo parlamentario. Desde 2000 vicepresidente nacional del MSZP.
 
Kinga GÖNCZ, Ministra de Juventud, Familia y para la Igualdad de Oportunidades

Nació en 1947 en Budapest. Casada, tiene dos hijos.
En 1972 terminó la carrera de Medicina. Se especializó en psichiatria.
Entre 1972-1978 trabajó en el Instituto Psiquiatrico Nacional, elaboró el primer plan nacional de educadores sociales. A partir de 1989 fue profersora en el Instituto de Socialpolitica de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest. Secretaria de Estado del ministerio de Salud y Asuntos Sociales desde 2002. Idiomas: inglés y alemán
 
János KÓKA, Ministro de Economía y Transportes (SZDSZ)


Nació el 5 julio de 1972 en Budapest. Casado, tiene una hija, Bianka (1995)
 
Entre 1991-1996 cursó estudios de medicina el la Universidad Semmelweis de Budapest.
 
Apartir de 1996 fue durante dos años director gerente de la empresa Elender Computer S.L.
Entre 1999-2002 ocupó distintos cargos de alto directivo en PSINet Europe, luego volvió a la empresa Elender de director general para comunicaciones y fue presidente de la empresa de servicios Euroweb Internet. Idiomas: nivel superior de inglés, y  nivel medio alemán, francés y ruso.
  
József PETRÉTEI, Ministro de Justicia (MSZP)

Nació  el 10 de octubre de 1958, está casado, tiene 3 hijos (David 1983, Kristóf 1985, Kornél 1988)
Abogado, terminó la carrera en 1983 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pécs, en 1993 consiguió el Magister juris en la Universidad de Trier (Alemania) .
Entre 1984-1988 fue profesor adjunto en el Departamento de Filosofia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pécs. A partir de 1988 profesor, luego docente del Departamento de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pécs. Idiomas: nivel medio de alemán, y básico de inglés.

Jenő RÁCZ, Ministro de Sanidad (MSZP)

Nació el 18 de julio de 1953. Casado, tiene cuatro hijos.
Terminó la carrera de medicina con título de "Summa cum laude" en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pécs.
 
A partir de 1977 trabajó como médico en el hospital de Kaposvár, se especializó en traumatología, dirigió el grupo artroscópico del hospital. A partir de 1995 desempeñó distintos cargos en el Ministerio de Sanidad, entre 1996-2002 fue director general del Hospital de Kalocsa, y en 2002 volvió al Ministerio como Subsecretario de Estado.
 
Gábor CSIZMÁR, Ministro de Trabajo (MSZP)

Nació el 27 de septiembre de 1954 en Budaepst.
Ingeniero industrial por la Escuela Superior Kandó Kálmán de Budapest.
Cursó estudios de sociología y politología en la Escuela Superior de Ciencias Poliíticas de Budapest.Participa en la vida política húngara desde 1978, tuvo varios cargos de responsabilidad en la Organización de Jóvenes Comunistas de Budapest. Miembro del Partido Socialista Húngaro desde 1989. Diputado a partir de 1994.
2002-2004 fue secretario de estado del Ministerio de Trabajo y política de empleo.

Etele BARÁTH, Ministro sin cartera para Asuntos de la Unión Europea (MSZP)

Nació el 28 de enero de 1942. Casado, tiene tres hijos.
Arquitecto. Terminó sus estudios en la Facultad de la Universidad de Budapest en 1968.
Entre 1968-1990 trabajó en distintas empresas estatales de construcción. Entre 1989-1990 fue secretario de estado del Ministerio de Transportes, Comunicaciones y Aguas. Entre 1990-1992 Comisario de la representación húngara de la EXPO. A partir de 1994 diputado.
Idiomas: inglés, francés.
 
István KOLBER, Ministro sin cartera para el Desarrollo Territorial (MSZP)

Nació en 1954 en Orci. Casado, tiene dos hijos.
Abogado, licenciado por la Universidad Janus Pannonius de Pécs.
Participa en la vida política de su región (Somogy) desde 1978. Entre 1994-1998 presidente de la cámara regional. Entre 1998-2002 director general de la filial regional del transdanubio del Banco OTP.